Categoría: Cultura Laboral

Adán Augusto: el hombre que siempre “no sabía”

Por: José Antonio Sánchez

Adán Augusto López Hernández camina por la política mexicana como quien cruza un campo minado con los ojos vendados… y aun así asegura que no escuchó ninguna explosión. Su trayectoria no es la de un improvisado: es la de un sobreviviente. Un político de esos que nunca caen, solo “se reubican”.

Fue gobernador de Tabasco, secretario de Gobernación, operador de confianza, aspirante frustrado y hoy senador con mando, presupuesto y silencio institucional. Siempre cerca del poder, nunca demasiado expuesto… al menos no hasta que la realidad empezó a pedir explicaciones.

Porque el problema con Adán Augusto no es lo que dice, sino todo lo que jura no haber visto.

No vio “por ejemplo” cómo su secretario de Seguridad en Tabasco terminó señalado por vínculos criminales. No supo, no escuchó, no sospechó. Una amnesia selectiva que ya es doctrina política: cuando el escándalo estalla, la ignorancia se vuelve escudo.

Tampoco parece haber notado cómo su patrimonio crecía con una vitalidad que ni la inflación explica. Herencias, asesorías, servicios profesionales, coincidencias contables… la creatividad fiscal suele ser más fértil cuando se riega con poder.

En el Senado, su nueva trinchera, el dinero tampoco habla: se multiplica. Bolsas presupuestales que crecen de manera obscena, gastos que se diluyen en la opacidad y una defensa recurrente: “todo es legal”. Porque en la política mexicana, lo legal rara vez significa lo transparente.

Y cuando el apellido aparece en nóminas ajenas “hijos bien colocados, sueldos bien pagados” la respuesta es casi enternecedora: no es nepotismo, es vocación temprana. Como si el mérito, casualmente, siempre supiera a sangre.

Ahora, entre rumores de exilios diplomáticos y salidas “elegantes”, el nombre de Adán Augusto vuelve a circular. No como castigo, claro, sino como reconocimiento internacional. Porque aquí no se destierra a los incómodos: se les manda lejos con pasaporte oficial y fuero moral (como muestra está Reptilio Escandón Cadenas, cuñado de Adán Augusto, quien llenó de inseguridad al estado de Chiapas, mientras gobernaba y de premio lo mandaron a vacacionar al estado de Florida).

Adán Augusto no cae. Flota. Flota entre escándalos, investigaciones periodísticas, denuncias políticas y silencios convenientes. Es el retrato de una clase política que no se defiende con argumentos, sino con desgaste: esperar a que el escándalo se canse antes que ellos y seguir su camino con el respaldo y el nepotismo cínico del poder actual que gobierna desde el interior.

Y quizá esa sea su mayor habilidad: no gobernar, no explicar, no aclarar… sino resistir. Permanecer. Sobrevivir y mandar a la chingada a todo aquel que cuestione, total quien siempre le adoso y aún le adosa la espalda… Es MALO.

En un país donde la memoria es corta y el poder es indulgente, Adán Augusto López Hernández no es la excepción: es el síntoma, y como metástasis avanza sin tener tope, y paliativamente todo le hace lo que el viento a Juárez; pero queda una incógnita prendida ¿Hasta cuándo durará este cáncer choco que no tumba… Pero molesta y daña a discreción?

El anís es una bebida espirituosa aromática y alcohólica, resultado de la destilación de semillas de anís (Pimpinella anisum o anís estrellado) en alcohol, que puede ser seco (más fuerte) o dulce (con azúcar), popular en el Mediterráneo y conocido por su sabor dulce y medicinal, ideal solo, con agua, o en postres, con variedades como el Ouzo o el Pastis.

Características

Origen: Se elabora a partir de la destilación de semillas de anís verde o estrellado en alcohol neutro.

Sabor: Tiene un sabor fuerte y dulce, con notas herbales características, debido a sus aceites esenciales.

Tipos: Varía de seco (sin azúcar) a dulce (con azúcares añadidos), dependiendo de la receta y la región.

Graduación: Generalmente tiene una graduación alcohólica alta, alrededor de 35-45% vol.

Consumo

Solo: Se suele tomar una pequeña copa, a veces con hielo o agua, lo que provoca un efecto lechoso (efecto ouzo).

En infusiones: Las semillas de anís también se usan para hacer infusiones (tisanas) beneficiosas para la digestión y problemas respiratorios.

Usos comunes

Digestivo: Ayuda a aliviar gases y cólicos.

Expectorante: Útil para afecciones respiratorias como tos o bronquitis.

Galactógeno: Ayuda a aumentar la producción de leche materna.
Culinario: Se usa en repostería y para preparar cócteles.

Variedades populares

Anís seco: Más tradicional y fuerte.

Anís dulce: Más suave, popular en España y Latinoamérica.

Ouzo (Grecia), Pastis (Francia), Rakı (Turquía): Bebidas anisadas similares.

#Laborissmo

La música sirve para expresar y gestionar emociones, mejorar la salud mental y física, estimular el cerebro (memoria, atención, cognición), crear vínculos sociales y preservar la cultura, actuando como una poderosa herramienta de comunicación y bienestar que libera neurotransmisores como la dopamina, reduce el estrés y potencia la creatividad.
Para el cerebro y la salud

Libera dopamina y oxitocina, generando placer, felicidad y reduciendo el estrés y la ansiedad.

Mejora la memoria, la atención, el aprendizaje y las habilidades motoras, especialmente en niños con entrenamiento musical.

Ayuda a regular el ritmo cardíaco, la presión arterial y puede calmar el dolor.

Se usa en musicoterapia para mejorar déficits motores y cognitivos en diversas condiciones neurológicas.
Para la expresión y la conexión

Permite expresar sentimientos y experiencias que a veces las palabras no alcanzan a transmitir.

Fomenta la cohesión de grupos y la identidad cultural, activando redes sociales.

Refleja y refuerza las características de una sociedad o grupo.
Como estímulo y entretenimiento

Es una fuente fundamental de disfrute y placer.

Un nivel moderado de sonido ambiental puede favorecer la creatividad.

Puede iluminar y activar múltiples áreas del cerebro simultáneamente, incluso más que otros estímulos.

En resumen, la música es un lenguaje universal con profundos beneficios neurológicos, emocionales y sociales, desde la expresión íntima hasta la cohesión comunitaria, además de ser una poderosa herramienta terapéutica.

#Laborissmo

En 1973, ocho personas sanas entraron en hospitales mentales y descubrieron algo aterrador. Una vez que te etiquetan como loco, casi no hay salida.

El experimento fue llevado a cabo por el psicólogo David Rosenhan y comenzó con una simple pregunta que la medicina nunca había probado seriamente: ¿pueden los profesionales entrenados distinguir de manera fiable entre salud mental y enfermedad mental?

Para descubrirlo, Rosenhan reclutó a ocho “pseudopacientes”. Eran gente común: un estudiante graduado, un pediatra, un psiquiatra, un pintor, una ama de casa. Todos están mentalmente cuerdos. Todos se ofrecieron voluntarios para hacer una cosa, y sólo una, para ser hospitalizados.

Tuvieron que ir a un hospital mental y decir que escucharon rumores. Todo eso. Sin crisis dramática. No hay engaño extraño. Sin comportamiento violento. Simplemente una buena descripción de palabras que se escuchan como “vacía”, “cable” y “tuff”. Todos ellos fueron hospitalizados.

Inmediatamente después de la hospitalización, los voluntarios dejaron de fingir. Si actué normal. Hablaron claro. Ellos colaboraron. Se socializaron. Al personal le dijeron que los rumores habían parado. No importaba.

Médicos y enfermeras ahora veían todo a través de una sola lente: enfermedad mental.

¿Tomar nota? → “Comportamiento compulsivo de escritura”. ¿Quedarse cerca de la estación de enfermeras? → “Investigación patológica de la atención”. ¿Esperar el almuerzo? → “Ansiedad relacionada con la fijación oral”. ¿Ser educado y tranquilo? → “Afecto apropiado dentro del alcance del marco patológico”.

El diagnóstico llegó rápidamente – y se mantuvo firme. Siete fueron etiquetados con esquizofrenia. Uno con psicosis maníaco-depresiva. Nadie fue reconsiderado. La decencia promedio duró 19 días. Un voluntario estuvo hospitalizado durante 52 días. No porque estuviera enfermo. Pero por qué la institución ya lo había decidido así.

Aquí está la parte más inquietante. Los médicos nunca cuestionan su juicio. Las enfermeras nunca reconsiderarán nada. Las carpetas estaban llenas de lenguaje técnico y seguro que hizo que el comportamiento humano normal pareciera un síntoma.

Y sin embargo, alguien más lo notó inmediatamente. Los pacientes. En el transcurso de unos días, verdaderos pacientes psiquiátricos tomaron a los voluntarios a un lado y susurraron cosas como: “No estás loco”, “eres periodista, ¿verdad? “, “No se supone que estés aquí. ”

De cientos de interacciones, ni un solo pseudopaciente fue identificado como saludable por el personal del hospital. Pero docenas de pacientes reales reconocieron la verdad.

El experimento reveló algo muy incómodo. El diagnóstico no se basa en el comportamiento. Se basaba en el contexto. Una vez que una persona ha cruzado el umbral institucional, cada acción se reinterpretó para que se ajustara a la etiqueta ya asignada. Los ensayos ya no importaban. La propia normalidad se volvió invisible.

Cuando Rosenhan publicó el estudio – “Sobre estar cuerdo en lugares locos” – el mundo de la psiquiatría explotó. Los hospitales están protestando. Los médicos estaban furiosos. Algunos argumentaron que el estudio no era ético. Un hospital desafió directamente a Rosenhan: “Envíanos tus pacientes falsos”, dijeron. “Los expondremos. Rosenhan dijo que sí.

En los próximos tres meses, el hospital identificó a 41 pacientes entrantes como impostores. Estaban orgullosos de su vigilancia. Rosenhan no envió a nadie. El daño ya estaba hecho.

El estudio demostró cuán poderosamente las etiquetas distorsionan la percepción, cómo las instituciones pueden volverse ciegas a los individuos y con qué facilidad la certeza reemplaza la curiosidad una vez que la autoridad Ayudó a desencadenar reformas radicales en el diagnóstico psiquiátrico, contribuyó al desarrollo de criterios de diagnóstico más estrictos y redefinió la evaluación de las enfermedades mentales.

Pero la lección más profunda fue mucho más allá de la psiquiatría. Voy a mostrar cómo los sistemas pueden atrapar a la gente en narrativas que no eligieron. Cómo ser percibido de cierta manera puede importar más de lo que realmente eres. Y como la cosa más difícil de hacer creer a una institución… Podría estar mal.

Ocho personas sanas fueron admitidas en hospitales mentales en 1973. Salieron con una verdad que cambió la medicina para siempre. A veces la ilusión más peligrosa no es la de los pacientes. Pertenece a aquellos que creen que nunca pueden equivocarse.

#Laborissmo

Prohibición de vapeadores: una reforma que vulnera el empleo formal y contraviene principios de la Ley Federal del Trabajo

Por Laborissmo | Derecho del Trabajo y Seguridad Social

Ciudad de México. — La prohibición absoluta de vapeadores que se discute en el Congreso no solo plantea interrogantes en materia de salud pública, sino que impacta de manera directa en derechos laborales protegidos por la Ley Federal del Trabajo (LFT), particularmente en lo relativo al acceso al empleo digno, la estabilidad laboral y la protección contra la informalidad.

De acuerdo con el artículo 2 de la LFT, las normas de trabajo tienen como finalidad equilibrar los factores de la producción y garantizar un trabajo digno o decente, entendido como aquel que respeta la dignidad humana, ofrece salario remunerador y acceso a la seguridad social. La criminalización de toda una cadena productiva elimina de facto empleos formales, empujando a trabajadores a esquemas informales donde dichos derechos resultan inexistentes.

Asimismo, el artículo 3 de la LFT establece que el trabajo no es artículo de comercio y que debe realizarse en condiciones que aseguren la vida, la salud y un nivel económico decoroso para el trabajador. Paradójicamente, la prohibición total provoca que la actividad subsista en la clandestinidad, exponiendo a las personas trabajadoras a mayores riesgos laborales, sin supervisión ni protección legal.

Desde una perspectiva de política laboral, la medida también entra en tensión con el artículo 5 de la LFT, que reconoce la libertad de trabajo lícito. Al eliminar cualquier vía legal de comercialización, se restringe el derecho de miles de personas a dedicarse a una actividad económica permitida hasta ahora, sin ofrecer alternativas de reconversión laboral o protección al empleo.

En el mismo sentido, el artículo 25 de la LFT obliga a que toda relación de trabajo conste por escrito, especificando condiciones laborales claras. Al desplazar la actividad al mercado ilegal, se anulan las posibilidades de contratos formales, dejando a trabajadores sin certeza jurídica, salario garantizado ni acceso a prestaciones básicas.

Finalmente, el artículo 132 de la LFT impone al patrón la obligación de cumplir disposiciones de seguridad e higiene y de proporcionar condiciones adecuadas de trabajo. En la economía clandestina, estas obligaciones desaparecen, afectando directamente la salud y seguridad de quienes continúan desempeñando la actividad sin regulación.

Desde Laborissmo, advertimos que toda reforma que ignore su impacto laboral vulnera el espíritu protector de la Ley Federal del Trabajo. La defensa de la salud pública no debe traducirse en la eliminación del empleo formal ni en la normalización de la precarización laboral. Regular, supervisar y proteger el trabajo resulta más congruente con el marco constitucional y laboral que prohibir sin una estrategia integral de protección al empleo.

#Laborissmo

Columna de opinión
Mtro. Arturo Ismael Ibarra Dávalos

LA PALADÍN DE LA IZQUIERDA RADICAL

Exembajador denuncia fuerte influencia de asesores cubanos en el gobierno de Sheinbaum

El exembajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, denunció este 10 de enero de 2026 que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha integrado a un numeroso grupo de asesores provenientes de La Habana en áreas estratégicas del gobierno federal.

Según Pascoe, esta relación ha transformado a la mandataria mexicana en una “paladín de la izquierda radical” en la región, profundizando una alianza que va más allá de la cooperación médica o educativa.

El diplomático reveló que esta presencia de asesores cubanos busca consolidar un modelo de control político y social similar al de la isla, justo en un momento donde la caída del régimen de Maduro en Venezuela ha dejado al gobierno cubano necesitado de un nuevo respaldo financiero y político en el continente, posición que México parece estar asumiendo activamente.

La radicalización de ella no nos asombra su abuelo vivió en Cuba y militó con la 1ra internacional.

SHEINBAUM BUSCA DIÁLOGO URGENTE CON TRUMP TRAS ANUNCIO DE ATAQUES TERRESTRES CONTRA CÁRTELES

La presidenta Claudia Sheinbaum reveló esta mañana que instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente contactar al secretario de Estado Marco Rubio y, de ser necesario, sostener una llamada directa con Donald Trump. “No queremos pensar en otro escenario”, declaró.

Esto tras las declaraciones de Trump anoche en Fox News: “Vamos a empezar ahora mismo a atacar en tierra con respecto a los cárteles. Los cárteles gobiernan México”. El mandatario afirmó que ha ofrecido ayuda repetidamente a Sheinbaum, pero ella responde: “No, no, por favor, señor presidente, no”.

Trump describió a Sheinbaum como “muy asustada con los cárteles” y señaló que es “muy triste ver lo que le ha pasado a su país”. Atribuyó entre 250 mil y 300 mil muertes anuales en EEUU al narcotráfico mexicano.

Sheinbaum respondió que “en México no gobiernan los cárteles, gobierna el pueblo” e insistió en que cualquier solución debe respetar la soberanía mexicana. “No aceptaremos ninguna acción que viole nuestra soberanía”, afirmó.

Cualquier intervención militar unilateral en territorio mexicano sin consentimiento violaría el derecho internacional y sería un ataque sin precedentes contra un aliado comercial de EEUU.

EL CRIMEN ORGANIZADO DA EMPLEOS

Dijo YolandaGorogon: Que desde Morena se diga que el crimen organizado “da empleos” no es un error de comunicación: es una confesión política.
En Michoacán sabemos bien que tipo de “empleos” ofrece el narco: halcones, sicarios, extorsionadores y fosas clandestinas. No hay desarrollo, hay miedo. No hay trabajo digno, hay pueblos desplazados y jóvenes reclutados a la fuerza.
El problema no es reconocer la pobreza; el problema es usar la pobreza para justificar la inacción. El Estado no está para explicar al crimen, está para combatirlo.
Cuando Morena empieza a decir que no se combate al narco porque “genera empleo”, lo que está haciendo es normalizar que los carteles manden donde el gobierno ya no puede o no quiere.

Las declaraciones de esta joven ligada a Morena no son un simple desliz: son el reflejo de una generación políticamente adoctrinada, donde el razonamiento fue sustituido por consignas.
Decir que el crimen organizado “da empleos” no es ignorancia social, es pobreza intelectual y moral. Es repetir el discurso del poder sin cuestionarlo, aunque signifique justificar a quienes asesinan, extorsionan y destruyen comunidades enteras.
En Michoacán, donde el narco recluta jóvenes para matarlos jóvenes, escuchar a militantes de Morena hablar de “empleo” es una burla para las víctimas. Aquí no hay oportunidades creadas por el crimen: hay vidas truncadas y un Estado rebasado.
Lo más grave es que muchos jóvenes ya no piensan, repiten. No analizan, obedecen. Defienden al gobierno incluso cuando el discurso roza la apología del delito.
Morena no solo ha fallado en combatir al crimen organizado; ha logrado algo peor: normalizarlo en la mente de una generación que confunde justicia social con justificar al narco.

LA FISCALÍA DESCUBRE EL AGUA TIBIA

En una revelación que dejó perplejo a absolutamente nadie, la Fiscalía General del Estado de Michoacán anunció con gran alarma que los famosos préstamos “gota a gota” son en realidad extorsiones.
Sí, así como lo lees: apenas lo descubren.

La FGE reveló que 25 colombianos están ligados a esta modalidad de “te presto hoy, te arruino mañana”, y que durante un operativo detuvieron a dos, encontrando decenas de recibos que podrían corresponder a unas 200 víctimas.
¡Fuerte declaración!
Especialmente considerando que toda la población michoacana lleva años diciendo “oye, eso es extorsión” mientras la autoridad respondía con cara de loading…

Según la investigación, el prestamista te da dinero sin preguntas, sin requisitos y sin buró de crédito, pero después te cobra diario, con amenazas incluidas, presión psicológica y un “¿y mis intereses?” más intimidante que el SAT en diciembre.
La Fiscalía, impactadísima, finalmente concluyó:
“Son préstamos donde te extorsionan”.
Wow. Premio Nobel a la lógica detectada.

Las autoridades hicieron un llamado a denunciar, como si el ciudadano tuviera muchas ganas de explicarle al mismo extorsionador que va a poner su nombre en papel oficial.

Y así, Michoacán suma otro capítulo al archivo del absurdo:
Los colombianos extorsionan, la gente lo sabe, el tendero de la esquina lo sabe, tu tía lo sabe…
Y la Fiscalía apenas lo descubre.

Bienvenidos al país donde las autoridades siempre llegan tarde… pero llegan sorprendidas.

LA VISITA DE SHEMBAUM A MICHOACÁN

Concuerdo con mi amiga Yolanda CoroGon: “Presidenta ClaudiaSheinbaum: Michoacán no necesita visitas ni discursos.
Necesita que el Estado recupere el control.
Aquí la violencia manda, el crimen cobra cuotas y la gente vive con miedo mientras los gobiernos pasan.
¿Su presencia hoy significa un cambio real o solo viene a normalizar el abandono y la sangre derramada?
¿Cuándo veremos acciones contundentes, resultados medibles y responsables señalados, o Michoacán seguirá siendo territorio sin ley?”

¿QUÉ PASARÁ?

Inicio de año complicado para México sobre todo porque nuestro gobierno está asustado; sabe que no está haciendo las cosas bien… estaremos muy atentos y ya nos veremos en otra Vuelta de la Esquina.

REFLEXION DOMINICAL DEL PADRE PISTOLAS

Domingo 11 de enero de 2026

TEMA: EL BAUTIZO NOS HACE HIJOS DE DIOS.

El domingo segundo de enero cada año se celebra el bautismo del señor.
Diferente a la presentación del niño a los 40 días de nacido con la presentación de un novillo, los ricos un borrego, los medianos o un par de palomitas los pobres como José y la virgen y diferente del bautismo judío en donde se sumergían ya adultos en un rio confesando los pecados pero sin conseguir el perdón y ahora según San Mateo, el bautismo de Cristo que Juan no quería a petición de Cristo, en donde aparece el Espíritu Santosuave, es decir sin sentir, con el vuelo de una paloma, como la que apareció después del diluvio y la voz del padre por primera ves “Este es mi hijo muy amado en quien tengo mis complacencias escúchenlo”
Si el bautismo quita los pecados Cristo no tiene pecados entonces ¿para que se bautizó Cristo?
El bautismo no solo quita los pecados sino que el bautizado se hace hijo de Dios, hermano de Cristo, se hace como Dios con la misma dignidad no con la misma naturaleza, porque por naturaleza hay solo Dios, trino, por primera vez aparece la Santísima Trinidadpadre, en la voz Cristo en persona y el Espíritu Santo.
Cristo es el preferido de Dios y no por eso es un privilegiado que vivirá en un mundo de lujos y vanidades, Dios ha escogido a su criado con una misión exigente y complicada: promover el derecho en la tierra alentando la esperanza de las personas, animándolas a abrir los ojos y motivándolas a vivir justicia y libertad, vivir como servidor de sus hermanos.
La facultad y obligación de hablar de justicia no me viene la Constitución Mexicana porque esta constitución es anti-cristiana, ha sido modificada cientos de veces y el gobierno se ha metido en lo que no le importa, la religión, en lo familiar promoviendo el aborto con muchas contradicciones, porque si yo mato a una embarazada me cobran 2 muertes ¿pues no que es un producto el niño? Y que a tal semana ya es un ser humano, son injustos y estúpidos.
Roban a manos llenas, ganan un diputado 100 veces másque un campesino, quitaron 15 organizaciones a favordel campo, Procampo, Conasupo, Fertimex, el precio de garantía, etc.
Porfirio Díaz promovió 11 000 kilómetros de vías férreas, electrificación del país, industria, etc. Pero cometió un error fatal, descuidar el campo y murieron un millón de mexicanos en la revolución.
El mismo error cometió López Obrador y Claudia, québueno el 70 y más, que bueno los trenes, que bueno la refinería dos bocas, que bueno los aeropuertos, pero nos pagan a 5 pesos el kilo de maíz, nos venden el kilo de harina y a $30.00 el kilo de tortillas, la gente están muy molesta, ya no quiere sembrar para no perder dinero, nos vamos a sufrir al norte y nos está exponiéndonos a otra revolución y toda persona empezando por la iglesia y el gobierno debe inteligentemente tener una autocrítica verdadera, perfecta solo Dios.
Ya viene la viagra light, no te alcanza para hacer el amor pero no te mojas los zapatos cuando vas la pispis rum.

Que Dios los bendiga.

LE SUBÍ EL VIDRIO EN LA CARA AL NIÑO QUE VENDÍA MAZAPANES… PERO CUANDO LO VI CONTANDO SUS MONEDAS EN LA FARMACIA, ME SENTÍ LA PEOR BASURA DEL MUNDO.

“¡No, no, no! ¡No me toques el vidrio que lo ensucias!”.
Le grité eso desde la comodidad de mi aire acondicionado a un niño de unos ocho años que intentaba limpiarme el parabrisas en el semáforo de la avenida principal.
Hacía un calor infernal afuera. El asfalto parecía derretirse.
El niño, morenito, con una camiseta de fútbol tres tallas más grande y llena de agujeros, se asustó con mi grito.
Bajó la mano con la que sostenía su trapo sucio.
Me miró con unos ojos grandes y tristes, y murmuró un “perdón, jefe”.
Luego intentó ofrecerme un mazapán que sacó de una cajita de cartón.
—¿Un dulcecito para el calor, jefe? A cinco pesos.
—¡Que no! —bramé, y apreté el botón para subir el vidrio eléctrico, dejándolo con la palabra en la boca y el mazapán en la mano.

El semáforo se puso en verde.
Arranqué rápido, dejando una nube de humo en su cara.
“Qué plaga”, pensé. “Deberían estar en la escuela, no molestando a la gente que trabaja”.
Me sentí superior. Me sentí con derecho a mi enojo.
Qué equivocado estaba.

Media hora después, tuve que parar en una farmacia de esas que tienen consultorio al lado.
Me dolía la cabeza por el estrés del tráfico. Quería una aspirina y un refresco.
Entré al local, disfrutando el aire frío.
Había una fila corta en la caja.
Delante de mí, había alguien pequeño.
Era él.
El mismo niño del semáforo.

Reconocí su camiseta de fútbol rota.
Estaba de puntitas frente al mostrador, vaciando sus bolsillos sobre la barra de metal.
Monedas de peso, de cincuenta centavos, alguna de cinco.
Las contaba con sus deditos sucios de tierra y azúcar.
—Diez, once, doce… quince cincuenta… —murmuraba.

La cajera, una señora con cara de pocos amigos, lo miraba impaciente.
—A ver, niño, apúrate. ¿Vas a querer la medicina o no? Hay gente esperando.
El niño la miró angustiado.
—Es que… es que el doctor dijo que mi mamá necesita esta inyección para el dolor, seño. Pero dice que cuesta ochenta pesos. Y nomás junté cuarenta y dos.

Mi corazón dio un vuelco.
Miré la cajita de mazapanes que el niño había puesto en el suelo.
Estaba casi llena.
Nadie le había comprado.
Yo no le había comprado.

—Pues no te alcanza —dijo la cajera, retirando la caja de la medicina—. Vete a pedir más y regresas.
El niño se aferró al mostrador. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Por favor, seño. Mi mamá está llorando mucho en la casa. No se puede levantar. Le prometí que le llevaba la medicina. Le doy… le doy mi caja de mazapanes. Y mi trapo.

La cajera rodó los ojos.
—Yo no quiero tus dulces. Si no tienes dinero, no hay medicina. Siguiente.

El niño bajó la cabeza.
Una lágrima le cayó en la mejilla, dejando un surco limpio en su cara manchada de hollín.
Recogió sus monedas lentamente, con una derrota que ningún niño de ocho años debería conocer.

Sentí un golpe en el pecho.
Un golpe de realidad que me dejó sin aire.
Ese niño no estaba “molestando”.
Ese niño estaba trabajando bajo el sol, aguantando gritos de tipos arrogantes como yo, tragándose el orgullo y el cansancio, todo para aliviar el dolor de su madre.
Él era el hombre de la casa a los ocho años.
Y yo… yo era un miserable que le había negado cinco pesos que no me hacían falta, pero que a él le hubieran acercado a su meta.

Di un paso al frente.
—Cobre la medicina —dije, poniendo mi tarjeta sobre el mostrador.
La cajera y el niño me miraron.
El niño abrió los ojos como platos. Me reconoció.
Se encogió un poco, esperando tal vez otro grito.

—Y deme también unas vitaminas, un suero y… —miré al niño— ¿qué más necesita tu mamá, campeón?
El niño no podía hablar. Temblaba.
—¿Es… es para mí, jefe? —susurró.
—Sí. Es para tu mamá.

Pagué todo. Fueron quinientos pesos.
Para mí, era una comida en un restaurante.
Para él, era la diferencia entre ver sufrir a su madre o verla sanar.

Salimos de la farmacia.
El niño abrazaba la bolsa de medicinas como si fuera un tesoro.
—Gracias, jefe. Gracias, gracias —repetía, y quería besarme la mano.
Me arrodillé para quedar a su altura.
No me importó ensuciar mi pantalón de traje en la banqueta.
—No me des las gracias —le dije con la voz quebrada—. Perdóname.
—¿Por qué, jefe? Usted me ayudó.
—Perdóname por haberte gritado en el semáforo. Perdóname por subirte el vidrio. No sabía que eras un valiente.

El niño sonrió. Le faltaba un diente.
Sacó un mazapán de su caja.
El mismo que me quiso vender y que yo desprecié.
Estaba un poco aplastado.
—Tenga, jefe. Regalo. Pa’ que se le endulce el día.

Acepté ese mazapán con más gratitud de la que he aceptado cheques de mil dólares.
Vi al niño correr calle abajo, con sus medicinas, gritando “¡Mamá, ya voy!”.

Me subí a mi auto lujoso.
Me comí el mazapán llorando.
Sabía a cacahuate y a lección de vida.
Ese día entendí que detrás de cada mano que se extiende en un semáforo, hay una historia que no conocemos.
Hay un hambre que no es solo de pan, sino de esperanza.
Hay hijos siendo padres. Hay madres rezando.

Desde entonces, nunca subo el vidrio.
Siempre traigo monedas.
Y si no traigo, bajo la ventana, los miro a los ojos y les digo: “Hoy no traigo, hermano, pero que Dios te bendiga”.
Porque a veces, una mirada de respeto vale más que una moneda lanzada con desprecio.

No juzgues al que trabaja en la calle, porque no sabes el tamaño de la cruz que carga en la espalda. Ese niño que te “molesta” puede estar librando una batalla que tú, con todos tus privilegios, no aguantarías ni cinco minutos. Sé amable. Siempre. Porque la rueda de la fortuna da muchas vueltas.

#Laborissmo

El maridaje perfecto no es una regla fija, sino el arte de combinar comida y bebida para realzar sabores, texturas y aromas, creando una experiencia placentera; se logra buscando equilibrio entre intensidades (ligero con ligero) o contraste (graso con ácido), y el mejor indicador es tu propio paladar, experimentando para encontrar armonía, como un vino fresco con platos picantes o un té astringente con galletas grasas.

Principios clave del maridaje

Equilibrio de intensidad: Combina platos ligeros (pescados blancos, ensaladas) con bebidas igualmente ligeras (vinos blancos frescos) y platos más fuertes con bebidas con más cuerpo.

Contraste o complemento: Usa la acidez para cortar la grasa (cerveza ácida con costillas) o busca armonía, como las especias del té chai con el pan de zanahoria.

Efecto refrescante: Las bebidas con gas (espumosos) limpian el paladar de sabores intensos o cremosos.

Considera los condimentos: La acidez de un aderezo (limón, vinagre) afectará el maridaje, requiriendo una bebida más suave.

Postres: El vino debe ser igual o más dulce que el postre para no opacar sus sabores.

Ejemplos de maridajes exitosos
Platos grasos: Vino blanco fresco o cerveza con acidez.

Platos picantes: Vinos blancos, rosados, espumosos o cervezas con acidez para frescura.

Ceviche: Vino blanco seco por su frescura y notas ácidas.

Alcachofas o espárragos: Vino Amontillado, por sus notas a frutos secos que complementan su amargor.
Café y chocolate: Café con un chocolatín por su acidez armoniosa.

La regla de oro
Confía en tu paladar: El maridaje perfecto es el que más disfrutas; experimenta sin miedo para descubrir qué te gusta.

#Laborissmo

Vio morir a 146 personas.
Y decidió que Estados Unidos no volvería a mirar hacia otro lado.

25 de marzo de 1911.
Una tarde suave de primavera en Nueva York.

Frances Perkins tomaba té cerca de Washington Square cuando las campanas de los bomberos empezaron a aullar. Siguió el sonido: primero con curiosidad, luego con miedo, hasta que el humo se tragó el cielo.

Lo que encontró fue el infierno.

La fábrica Triangle ardía, a diez pisos de altura. Las llamas devoraban los pisos superiores. En las ventanas del noveno piso, aparecieron jóvenes trabajadoras: el pelo ardiendo, los vestidos en llamas, el terror dibujado en la cara.

Detrás de ellas: fuego.
Delante de ellas: vacío.

Saltaron.

Una tras otra.
Cuerpos golpeando la acera con un sonido que, dijeron los testigos, jamás olvidaron.

Frances Perkins se quedó inmóvil en la calle, incapaz de apartar la mirada.

Las salidas estaban cerradas con llave.

No por seguridad.
Sino para impedir que las trabajadoras hicieran pausas.
Para evitar que se llevaran retales de tela.

146 personas murieron tras esas puertas: en su mayoría, jóvenes inmigrantes. Algunas tenían apenas 14 años. Cosían blusas de moda para que las mujeres ricas se vieran modernas. Independientes. Progresistas.

Frances Perkins las vio morir para que otras pudieran verse libres.

Ese día, hizo un juramento:

Sus muertes no serán en vano.

Frances no “debía” convertirse en una revolucionaria.

Su padre creía que los pobres eran simplemente perezosos.
Su educación en Mount Holyoke la empujaba hacia una vida segura.
Matrimonio. Respetabilidad. Silencio.

Pero durante una visita universitaria a una fábrica, vio a chicas de su misma edad atrapadas en salas sin ventanas. Jornadas de doce horas. Seis días a la semana. Dedos aplastados por máquinas. Pulmones arruinados por el polvo.

Comprendió algo que la mayoría nunca comprende:

La educación no vale nada si no defiende la dignidad humana.

Abandonó el camino seguro.

Obtuvo un máster en la Universidad de Columbia, estudiando la malnutrición en los barrios pobres. Vivió en casas de acogida con inmigrantes. Investigó fábricas. Reunió pruebas. Y luego se plantó ante legisladores —joven, severa, implacable— y les dijo a hombres poderosos que sus beneficios estaban matando gente.

La despreciaban.

Ella los documentó de todos modos.

Tras el incendio de Triangle, Frances se movió con furia y precisión.

En pocas semanas, ayudó a impulsar cambios en las leyes laborales de Nueva York:

• Salidas de emergencia sin llave y claramente señalizadas
• Sistemas de rociadores automáticos en fábricas
• Límites más estrictos a las horas semanales, especialmente para mujeres y menores
• Un día de descanso obligatorio por semana

Los dueños de fábricas aullaron sobre la “injerencia del gobierno”. Afirmaron que la seguridad destruiría los negocios.

Frances llevó fotografías de víctimas.
Testimonios de supervivientes.
Datos fríos, innegables.

Las leyes se aprobaron.

Otros estados siguieron.

Los lugares de trabajo en Estados Unidos empezaron a cambiar.

Y Frances Perkins se convirtió en la mujer más odiada por la industria.

En 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt le pidió unirse a su gabinete como secretaria de Trabajo.

Ninguna mujer lo había hecho antes.
Muchos dijeron que era impropio.
Algunos dijeron que era inconstitucional.

Frances aceptó, con condiciones.

Le entregó a Roosevelt una lista:

• Una semana laboral de 40 horas
• Un salario mínimo
• El fin del trabajo infantil
• Un seguro de desempleo
• Pensiones de vejez

Roosevelt la miró.

“Sabes que esto es imposible”.

“Entonces busca a otra persona”, dijo Frances.

La nombró igual.

Durante doce años —más que cualquier secretaria de Trabajo antes o después— luchó por esas exigencias “imposibles”.

Y ganó.

La Ley de Seguridad Social de 1935.
La Ley de Normas Laborales Justas de 1938.

Las leyes eran imperfectas. Dejaron fuera a trabajadores agrícolas y del servicio doméstico: un compromiso que Frances detestó y lamentó después. Esa injusticia tardaría décadas en enfrentarse.

Pero millones obtuvieron protecciones que nunca habían existido.

El Congreso la llamó mandona.
Los periódicos se burlaron de ella como “una solterona poco femenina”.
Los grupos empresariales la tacharon de comunista.

Llevaba el mismo vestido negro y un sombrero tricorne cada día, como si dijera:

No estoy aquí para adornar.
Estoy aquí para trabajar.

Cuando Roosevelt murió en 1945, Frances se apartó en silencio. No buscó gloria. Enseñó historia laboral en Cornell hasta su muerte en 1965, a los 85 años.

La mayoría no conoce su nombre.

Pero cada vez que ves una salida de emergencia bien señalizada, ahí está Frances Perkins.
Cada fin de semana libre, ahí está Frances Perkins.
Cada pago de horas extra, ahí está Frances Perkins.
Cada cheque de la Seguridad Social, ahí está Frances Perkins.
Cada niño que fue a la escuela en lugar de una fábrica, ahí está Frances Perkins.

Estuvo en una esquina de Nueva York en 1911 y vio morir a 146 personas porque el beneficio importaba más que la vida.

Y luego pasó cincuenta años asegurándose de que eso no pudiera repetirse—
ni legalmente,
ni en silencio,
ni sin consecuencias.

Su padre decía que la pobreza era un fracaso personal.

Frances demostró que era una decisión política—
y que la política podía cambiarse.

No solo entró en la historia.

Construyó la red de seguridad dentro de la que vivimos el resto.

Fuente: Archivos Nacionales de Estados Unidos (“Un incendio de fábrica y Frances Perkins”, 25 de marzo de 2011).

#Laborissmo