El retiro espiritual… con micrófono abierto, dice todo lo contrario.
Por: José Antonio Sánchez
Dicen algunos apasionados que Andrés Manuel López Obrador, y el mismo; que está retirado. Que ahora sí, en serio, de verdad verdadera. Que ya colgó el bastón, apagó el megáfono y se fue a meditar a la chingada. El problema es que en su más reciente reaparición pública se tropezó “no con el pasado” sino con su propio pie derecho, ese mismo con el que juró mantenerse fuera de la vida pública.
Y es que bastó una defensa apasionada de Nicolás Maduro para que quedara claro que el “retiro” de AMLO es como las dietas de enero, esas que se anuncian con fe, pero se abandonan con gusto. Porque cuando alguien que ya no gobierna opina, condiciona, defiende dictaduras y marca narrativa internacional, una de dos: o el retiro es simbólico, o el poder sigue teniendo la misma dirección IP que está vez se vio de manifiesto en las benditas redes sociales.
Las voces no hablan de sospechas, sino de certezas, señalando que Andres Manuel López Obrador no solo sigue presente, sino que más bien sigue gobernando, incluso en la misma imagen del Ejecutivo en turno, los equilibrios políticos y hasta los tres poderes que, en teoría, deberían ser autónomos, los cuales parecen seguir recibiendo señal desde el sureste… o quizá desde algún otro punto de Latinoamérica donde la democracia también anda de vacaciones y se vende como un sueño o esperanza, para mantener ocupado al pueblo en una ilusión que deja buenas utilidades a quienes lo reparten a discreción.
Recordemos que durante todo este tiempo, el mensajero fue claro, si; Adán Augusto López, el mejor gatillero del régimen. Siempre puntual, siempre serio, siempre con instrucciones precisas. Todo un emisario disciplinado que no improvisa, solo ejecuta. Fue él quien llegó a dictar líneas a Hugo Aguilar cuando se asumió como el “rey del acordeón”, y también quien puso la cartilla sobre la mesa a Ernestina Godoy Ramos cuando ocupó la Fiscalía General de la República. No eran sugerencias: eran órdenes con membrete invisible pero con mensaje claro para la mal llamada oposición.
Y hoy, en un acto de coherencia consigo mismo (aunque no con la realidad), AMLO reaparece para defender a Maduro, subrayando “con una sonrisa casi irónica” que está disfrutando su retiro. Un retiro tan profundo que incluye posicionamientos internacionales, guiños ideológicos y declaraciones que incendian redes sociales.
Porque si algo han dejado claro las benditas redes es que nada es lo que parece. Que tanto cacareo no es más que un intento por tapar una verdad que, como la viruela y el amor, no se puede ocultar. Y en este caso, el amor es evidente: amor al control, amor al poder… y sí, también amor a Nicolás Maduro y todo lo que huela a régimen autoritario, y el gobierno de Cuba lo sabe, ya que el amor que se tienen se ha transformado en una supuesta ayuda de petróleo… Que la encargada del changarro sigue enviando y defendiendo a capa y espada.
Al final, el retiro si existe, solo que es selectivo. Se retira del cargo, pero no del mando. Se va del Palacio, pero no del guion. Y mientras tanto, México sigue descubriendo que aquí nadie se jubila del poder: solo cambia de micrófono. Y para muestra MALO es más que un ejemplo de que no sirvió el cacareo de un supuesto cambio… Bueno si,
