¿Adiós a la reducción de la jornada laboral? Análisis del debate desde los derechos laborales y la Ley Federal del Trabajo.
La reciente discusión pública en torno a la reducción de la jornada laboral en México, que propone pasar de 48 a 40 horas semanales, ha generado una intensa polémica entre trabajadores, empleadores y autoridades. Esta medida —que en principio buscaba favorecer un mejor equilibrio entre la vida personal y la vida profesional— se ha visto empañada por propuestas empresariales que, en la práctica, podrían derivar en jornadas más intensas, sin pausas ni descansos, para “justificar” la misma productividad. 
📌 Contexto legal: ¿qué dice la Ley Federal del Trabajo?
De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo (LFT), la jornada laboral máxima diurna es de 8 horas, nocturna 7 y mixta 7.5, con descansos obligatorios como la media hora de comida dentro de la jornada diurna. Estos descansos son derechos laborales consagrados que no pueden eliminarse de forma arbitraria, pues están diseñados para proteger la salud y dignidad del trabajador. 
La LFT también define que cualquier modificación que afecte estos derechos debe respetar los principios del derecho laboral, como la protección al trabajador y la dignidad humana en el trabajo. Esto implica no solo garantizar el tiempo de descanso, sino también asegurar que las condiciones de trabajo no se vuelvan más onerosas o lesivas para las personas trabajadoras. 
🔎 Propuestas empresariales y críticas
Aunque algunos sectores empresariales han planteado eliminar los llamados “tiempos muertos” —incluyendo la pausa para comer— con el argumento de que una jornada continua de 8 horas permitiría compensar las 40 horas semanales sin afectar la productividad, esta postura ha sido criticada ampliamente. 
Críticas principales:
• Podría implicar jornadas más intensas, sacrificando pausas necesarias que hoy protege la LFT. 
• Se corre el riesgo de desregular de facto los tiempos de trabajo efectivo, llevando a prácticas como medir solo el tiempo “productivo” sin considerar las necesidades humanas reales. 
• Los derechos laborales fundamentales, como los descansos y la salud en el trabajo, quedarían vulnerables ante la lógica de productividad empresaria. 
🛡️ Postura del gobierno y defensa de derechos laborales
El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ha sido claro en que no habrá recortes a derechos laborales, y que los descansos previstos en la ley se mantendrán. Esto busca evitar que la reducción de horas semanales se convierta en una excusa para intensificar el ritmo laboral sin garantías adicionales. 
Este tipo de medidas reflejan la importancia de que la legislación laboral no promueva retrocesos en derechos establecidos, sino que busque ampliar condiciones dignas de trabajo para todos los sectores. 
💡 Desde la óptica de Laborissmo — “Por la mejora en el ámbito del trabajo”
Laborissmo —revista especializada en tópicos laborales que busca informar y defender los derechos de trabajadores y trabajadoras— enfatiza que cualquier reforma debe respetar el espíritu protector de la LFT y no ceder ante lógicas de productividad a costa de la salud y bienestar de las personas trabajadoras. 
✔️ Pros de una reducción de jornada bien regulada
• Mayor calidad de vida para las personas trabajadoras.
• Posible incremento en productividad real si se optimiza el tiempo laboral con descansos adecuados.
• Puede ayudar a disminuir el estrés y el agotamiento crónico asociado a jornadas largas.
❌ Contras de una reducción mal planteada
• Sin protección adecuada, podría convertirse en jornadas más intensas sin descanso.
• Riesgo de reinterpretar la jornada efectiva, afectando derechos laborales consagrados.
• Puede generar un ambiente de presión y explotación si no se aplica con respeto a la ley.
En suma, una reforma laboral no debe ser un instrumento para flexibilizar derechos de manera regresiva, sino una herramienta para fortalecer condiciones dignas de trabajo y hacer efectivas las garantías laborales que la LFT busca proteger
#Laborissmo
