Columna de opinión
Mtro. Arturo Ismael Ibarra Dávalos
INSEGURIDAD, CORRUPCIÓN, TRAMPA, A LOS MEXICANOS NOS ENCANTA VIVIR MAL
Mientras en algunos países los niños de cinco años pueden caminar solos a la escuela, en México esa escena es impensable. Una amiga me contó que su nieto vive en Zúrich y todos los días camina solo a la escuela; son quince o veinte minutos que con su mochila cruza calles, sigue la ruta que le enseñó su madre y llega sin problema. Para sus padres esto no es una temeridad, es lo normal.
En Suiza, como en Japón, en países nórdicos e incluso en europeos, miles de niños hacen trayectos similares desde muy pequeños. Las reglas de convivencia funcionan porque existe una cultura cívica arraigada y una confianza básica en que los demás respetarán las normas.
Esto no es una idealización romántica, la ciencia social ha medido estas diferencias. En 2019, un experimento publicado en la revista Science dejó más de 17 mil carteras “perdidas” en 40 países para observar cuántas personas intentarían devolverlas a su dueño; cada cartera tenía tarjeta de contacto y, en algunos casos, dinero en efectivo. Los resultados sorprendieron incluso a los investigadores. En la mayoría de los países, la presencia de dinero aumentaba la probabilidad de devolución, es decir, las personas preferían actuar honestamente antes que quedarse con algo que no les pertenecía.
México apareció en el estudio y fue una de las excepciones junto con Perú, ya que fueron de los pocos países donde la presencia de dinero reducía la probabilidad de devolver la cartera. Puede parecer un dato anecdótico, pero refleja que la fortaleza o la debilidad de las normas cívicas son las que sostienen la convivencia.
Durante años hemos discutido la violencia en México como un problema de estrategia de seguridad, de policías insuficientes, de fiscalías inútiles o de leyes mal diseñadas. Todo eso importa, pero hay una dimensión menos visible que rara vez aparece en la conversación pública: la ciudadanía.
Las instituciones no funcionan en el vacío, funcionan cuando están sostenidas por una cultura social que respeta reglas básicas de convivencia. El politólogo Robert Putnam llamó a esto “capital social”; eso significa cooperación y responsabilidad compartida, que permiten que las sociedades funcionen sin necesidad de vigilancia constante.
Cuando ese capital existe, las reglas se cumplen incluso cuando nadie está mirando; cuando se erosiona, ocurre lo contrario. En México abundan escenas que revelan esa fractura cotidiana; automovilistas que invaden el carril de emergencia para avanzar unos metros más; personas que se cuelan en las filas; basura arrojada en la calle; pequeñas trampas justificadas con la frase: “el que no transa no avanza”.
También vemos algo más inquietante: jóvenes que presumen saberse de memoria narcocorridos que glorifican a criminales, celebrando la violencia como forma de éxito. Todos son gestos cotidianos, que en conjunto revelan una cultura donde la transgresión no se condena, e incluso a veces se admira.
Cada vez que estalla una nueva ola de violencia exigimos más fuerza del Estado, más policías, más militares, más operativos. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez nos hacemos, ¿qué ocurre cuando una sociedad tiene pocos ciudadanos?
El Estado de derecho no se sostiene solo con instituciones, depende de ciudadanos que crean en las reglas y que entiendan que la convivencia es un pacto colectivo. Cuando esa base es débil, la violencia encuentra terreno fértil; el crimen se normaliza, la corrupción se vuelve tolerable y la ley deja de ser un acuerdo social para convertirse en una sugerencia.
La diferencia entre un país donde un niño puede caminar solo a la escuela y otro donde eso sería impensable no se explica solo por el número de policías. Se explica, sobre todo, por la presencia —o la ausencia— de ciudadanos.
AMLO REAPARECE Y PIDE A MEXICANOS DONAR DINERO PARA APOYAR A CUBA
El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reapareció públicamente con un mensaje en el que expresó su preocupación por la situación que atraviesa el pueblo cubano y llamó a los mexicanos a solidarizarse con la isla. A través de un posicionamiento, señaló que aunque actualmente se encuentra en retiro, le duele lo que calificó como intentos por afectar a Cuba por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía.
En su mensaje, López Obrador recordó una frase atribuida al general Lázaro Cárdenas durante la invasión de Playa Girón, señalando que no es correcto mantenerse indiferente ante la lucha del pueblo cubano. Por ello, invitó a la ciudadanía a realizar donaciones voluntarias a una cuenta de Banorte abierta por la asociación civil “Humanidad con América Latina”, iniciativa impulsada por ciudadanos, escritores y periodistas con el objetivo de comprar alimentos, medicinas, petróleo y gasolina para apoyar a Cuba.
¿Qué opinas?
DESDE QUE LLEGÓ AMLO, EL NARCO SE HA COMIDO AL ESTADO
En entrevista con RAV Español, Isabel Díaz Ayuso, analizó el momento que vive México con el control absoluto que tienen los cárteles de la droga sobre Claudia Sheinbaum: “Los narcoestados tienen que terminarse, no puede ser que los narcos controlen un país entero. México, que es un grandísimo país, desde que llegó López Obrador especialmente, ha permitido que el narco se haya comido hasta el último negocio. En un país como este se ha multiplicado la inseguridad y se han roto estructuras por el narco. Estados Unidos no va a mirar para otro lado, entonces hará lo mismo que en Venezuela y en Cuba…”.
Para entender lo que está ocurriendo, primero hay que asumir una verdad incómoda: Estados Unidos dejó de mirar a México como un socio con problemas de gobernabilidad y empezó a observarlo como una infraestructura capturada. No fue una conclusión ideológica, fue una conclusión técnica. Washington entendió que cada gran obra impulsada por Andrés Manuel López Obrador no respondía a una lógica logística, sino a una lógica criminal. Trenes, aeropuertos, puertos y corredores energéticos fueron presentados como proyectos de desarrollo nacional, pero carecían de viabilidad económica, conectividad productiva o sentido comercial real. No estaban diseñados para mover personas ni mercancías; estaban diseñados para facilitar el trasiego. Drogas, combustibles, flujos ilícitos. Infraestructura sin demanda, pero con rutas perfectas. Aeropuertos sin pasajeros, pero con pistas útiles. Trenes sin carga, pero con corredores estratégicos. Cuando Washington conectó esos puntos, dejó de ver obras fallidas y empezó a ver plataformas operativas. Y en ese instante, el problema dejó de ser mexicano y pasó a ser hemisférico. Por eso, el 3 de enero no fue una fecha cualquiera. El 3 de enero de 1990 cayó Manuel Noriega. Treinta y seis años después, la historia no se repite, pero rima. Entonces como ahora, un narcorégimen ilegítimo expulsó a millones de personas y desestabilizó a toda una región utilizando al Estado como cobertura. En consecuencia, lo ocurrido recientemente no es una invasión ni un acto de fuerza arbitraria. Es la restitución del derecho humano de un pueblo entero, negado durante años por un aparato que dejó de cumplir funciones estatales.
Y sí, el petróleo es motivo, pero no destino. Voy a explicarme contigo:
A partir de ahí, nada de lo que siguió fue improvisado. Tampoco fue reactivo. Fue secuencial. Fue quirúrgico. Primero, la caída de Ovidio Guzmán: no fue un exceso ni un error táctico, fue una pieza colocada deliberadamente. Después, la captura del Mayo Zambada, que tampoco sorprendió a quienes entendían el tablero; desde ese momento, Andrés Manuel López Obrador supo con claridad hacia dónde se dirigía el proceso. Luego, vinieron los hijos del Chapo, uno tras otro, no como episodios aislados, sino como eslabones de una misma cadena.
Así, cada captura no cerró una historia: abrió una declaración.
Y con cada declaración, el cerco se fue cerrando.
De ese modo, cada nombre detenido dejó de ser un expediente individual y pasó a convertirse en testimonio estructural dentro de un caso mayor.
Mientras tanto, en paralelo, en México se celebraban discursos, se salía a la plaza pública y se confundía ruido con poder. Sin embargo, en sentido contrario, en Estados Unidos se construía algo completamente distinto: un caso. No político. Legal. Un caso que no necesitaba épica porque se sostenía en rutas, flujos financieros, decisiones de Estado, fechas precisas y responsabilidades individuales. Un caso que no buscaba titulares, sino sentencias.
En ese contexto, hay que entender lo ocurrido con Venezuela. El petróleo venezolano fue el motivo, pero no el destino. El punto de quiebre real fue anterior y mucho más profundo: la alianza estratégica con Irán. Cuba no cayó porque se alineó con Rusia y nunca se subordinó al eje iraní. Andrés Manuel López Obrador y Nicolás Maduro sí lo hicieron. Ahí, eligieron al hegemón equivocado en el momento equivocado, cuando Estados Unidos ya había redefinido su arquitectura de seguridad.
Sin embargo, nadie en México quiso leer el documento de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump. Nadie quiso entender que China había dejado de ser un competidor tolerable para convertirse en un riesgo estratégico. Nadie entendió por qué México fue presionado para subir aranceles, por qué ciertas cadenas logísticas se tensaron, por qué el margen de maniobra económica se redujo. El jaque mate ya estaba sobre el tablero, pero el obradorismo seguía celebrando la jugada anterior. Maduro bailaba y coreaba “paz” mientras el plan para arrestarlo ya estaba completamente configurado.
Al mismo tiempo, Trump hacía lo que pocos líderes occidentales se atrevieron a hacer: se metía entre Rusia y China, les imponía límites, redefinía esferas de influencia y devolvía a Estados Unidos al centro del tablero global. China se quedó con Asia. Occidente recuperó el hemisferio occidental. Irán quedó aislado. Y con Irán, todos los regímenes que dependían de su red.
Por eso, ni China ni Rusia movieron un dedo para salvar a Maduro. No porque no pudieran, sino porque no les convenía. China no tiene amigos: tiene clientes. Rusia tampoco. Y cuando un cliente deja de ser funcional, se entrega sin sentimentalismos. Caracas no caerá con tanques. Caerá con acuerdos. Como Berlín. Como Yalta. Sin estruendo, pero con consecuencias irreversibles.
En contraste, México eligió mal. López Obrador confundió soberanía con impunidad y retórica con estrategia. Apostó por la victimización cuando el conflicto ya había migrado del terreno político al jurídico. Pensó que todo se resolvería en la plaza pública cuando el tablero ya estaba en los tribunales.
Por esa razón, México no enfrentará una intervención militar. Eso sería burdo y contraproducente. Lo que enfrenta es algo mucho más sofisticado y devastador: asfixia económica, presión financiera, aislamiento logístico y exposición penal internacional. Cuando la infraestructura de un país opera más como red criminal que como sistema productivo, deja de ser un asunto interno y se convierte en una amenaza regional.
Trump lo dijo sin rodeos, pero ya desde la mofa y el desprecio: México no lo gobierna su presidenta, lo gobiernan los cárteles. Y cuando un Estado permite que el crimen organizado sea el poder real, deja de ser soberano y pasa, inevitablemente, a ser un problema internacional.
En conclusión, nada de esto es improvisado. Todo responde a un diseño mayor. Las declaraciones ya fueron dadas. Los expedientes están completos. Las rutas están mapeadas. Los testimonios están firmados. Estados Unidos no actúa por impulso. Actúa cuando el rompecabezas está terminado.
Y mientras todo eso ocurre, en México se sigue actuando como si nada estuviera pasando. Se responde con sonrisas forzadas, con negaciones automáticas y con una confianza que no nace de la fortaleza, sino de la negación. La burla hacia Claudia Sheinbaum no es personal: es estructural. No se le ridiculiza por lo que es, sino por lo que representa: un poder que ya no decide, un gobierno que ya no controla y una presidencia que hereda un problema que no creó, pero que tampoco puede contener.
Morena no está cayendo por una derrota electoral. Está cayendo porque su arquitectura de poder quedó expuesta. Porque dejó de ser un movimiento político y se convirtió en un sistema de protección del narco. Porque confundió lealtad con silencio y gobernabilidad con encubrimiento. Y porque, en el momento decisivo, eligió la narrativa política antes que la legalidad.
En Washington no hay prisa. No la necesitan. Cuando un proyecto político depende del control territorial del crimen organizado, no se le confronta en la plaza pública: se le desmonta pieza por pieza. Primero se neutralizan las rutas. Luego se cortan los flujos financieros.
Después se aíslan los respaldos internacionales. Y al final, cuando ya no queda margen, se deja que el propio sistema colapse bajo el peso de sus contradicciones.
No es una advertencia.
Es una secuencia.
Y ya empezó.
¿PATRIARCADO?
No amiguita, en México no existe ninguna sociedad patriarcal y te voy a explicar el motivo.
*En México todas las leyes están volcadas a favor de la mujer.
*Se jubilan antes.
*Tienen prestaciones extras a las de los hombres.
*En siniestros y desastres siempre tienen prioridad de ser salvadas o resguardadas.
*Si se divorcian pueden quitarle la mayor parte de todo lo que consiguió su ex esposo al trabajar toda su vida.
*Si se divorcian la ley inmediatamente dice que ustedes son más aptas para cuidar a los hijos aún sin haber investigado antes, relegando a los padres a ver a sus hijos una vez a la semana si bien les va. (Hay muchos casos de secuestro de hijos por parte de las madres)
*La SEDENA jamás ha solicitado o pedido que las mujeres sean reclutadas para el cumplimiento del Servicio Militar Nacional como “todo ciudadano”
*Las condenas de las mujeres son mucho menos severas aún siendo el mismo delito que el hombre
*Las mujeres pueden agredir físicamente a un hombre sin tener consecuencias legales, un hombre si se defiende y responde la agresión de la mujer es severamente castigado.
*Una falsa acusación de violación basta para hundirle la vida a un hombre.
*Los policías no pueden tocar y detener a una mujer porque si esta lo demanda por agresión, aunque sea falsamente tiene las de ganar.
*Hay muchísimos programas sociales que benefician exclusivamente a la mujer, pero, ¿Alguien sabe de alguno que beneficie sólo a los hombres como son padres solteros, cuidados paternos o cáncer de próstata?
*Los hombres son los que están en trabajos más riesgosos.
*Hay más muertes de hombres que de mujeres al día.
*Se han imaginado siquiera si la igualdad entre hombre y mujer fuera real y perdieran todo lo anterior citado?
Y la lista podría seguir. Así que antes de ponerte a vandalizar la propiedad ajena y agredir a las personas empieza a cuestionar tus privilegios porque el hecho de que puedas salir a la calle semi desnuda a hacer destrozos y regresar a tu casa para compartirlo en redes sociales, dice mucho de que tanto te protegen las leyes.
Eso es en México, a nivel mundial…
*El 90% de indigentes son hombres.
*El 70% de los suicidios se dan en hombres.
Etc.
Al final hazte una pregunta:
¿Qué derecho tengo yo como hombre en México qué tú no tengas, o qué puedo hacer yo como hombre en México que se te niegue a ti por ley al ser mujer?
Dejen de ser borregos al mando de grupos de choque
Atacar el verdadero problema en México, castración química a violadores, penas más duras a criminales y secuestradores, pena de muerte, cortar de raíz ese cáncer que daña a todos por igual, educar a los hijos mujeres y hombres por igual… ¿Cuál patriarcado? Lo que se debe combatir es el delito, no a el género masculino.
Espero lo hayan leído todo.
La violencia en México, no es solo contra la mujer es generalizada, la violencia ejercida hasta con los animales indefensos (perros y gatos échados a las calle).
“EL MIEDO VA A CAMBIAR DE BANDO”
Resume perfectamente la esencia del feminismo: una ideología de odio que promueve abiertamente la violencia contra la mitad de la humanidad por una cuestión biológica, el sexo.
Por ello en todas las marchas feministas se increpa, insulta, amenaza, zarandea a los hombres “no deconstruidos” que se cruzan con la manifestación. En Hispanoamérica ya es tradición que estas marchas acaben con enfrentamientos en la policía, con incendios y daños vandálicos en edificios religiosos.
Si el feminismo buscase la igualdad rechazaría los privilegios y beneficios jurídicos, legales y sociales de los que goza la mujer por el mero hecho de ser mujer, además de denunciar las injusticias y problemas específicas de los hombres por el mero hecho de ser hombres.
Sin embargo no lo hace. ¿Por qué? Porque hay millones de parásitas que viven directa o indirectamente de esta industria en asociaciones, colectivos, concejalías, ministerios y delegaciones. Por supuesto, también están las mujeres lobotomizadas, fundamentalmente jóvenes, que se creen el discurso feminista porque desde los Poderes ya se han encargado que no tengan posibilidad de acceso a información crítica con los dogmas del feminismo.
De este enfrentamiento entre mujeres y hombres también obtienen rédito nuestros miserables gobernantes, que tienen una población dividida y enfrentada (el conocido “enemigo interno”) y así no buscan responsables del paupérrimo estado de las infraestructuras y las administraciones.
Si tienes una hija, como madre, tu mayor logro en la vida es evitar que se infecte de esta peste morada. Si tienes un hijo, tu mayor logro en la vida es que sepa identificar a una mujer feminista y que la envié por donde amargan los espárragos a la primera oportunidad. Quien no nos aprecia, no merece nuestra compañía.
¿QUIÉN ES QUIÉN EN LA VOTACIÓN DE LA REFORMA ELECTORAL?
Dice Sheinbaum que la reforma electoral ‘la pidió el pueblo’.
El detalle es que cuando le preguntan qué pueblo exactamente, la conversación se vuelve incómoda…
porque fuera de Palacio Nacional, nadie la pidió.
Total de votos: 494
259 votos a favor
234 votos en contra
1 voto en abstención
Así votaron:
Morena voto a favor en su mayoría.
Pero 3 votaron en contra:
– Giselle Arellano Ábila
– Alejandra Chedraui Peralta
– Santy Montemayo
Y se ausentaron:
– Manuel Espino (tiene un tema de salud)
– Jesus Jiménez
– Iván Peña
– Olga Sánchez Cordero
PVEM votó en contra en su mayoría.
Pero 12 votaron a favor:
– Anabel Costas
– Cabrera Lagunas
– José Brana
– Carlos Canturosas
– Manuel Cota
– Denisse Guzmán
– Blanca Hernández
– Hilda Licerio
– Mario López Hernández
– Iván Marín
– Alejandro Pérez Cuéllar
– Maricela Silva
Se abstuvo Raúl Bolaños Cacho.
PT votó en contra en su mayoría.
Pero 1 votó a favor: Jesús Corral Ordoñez.
Y 1 ausencia de José Alejandro Aguilar.
PRI votó en contra, pero tuvo una ausencia de Marcela Guerra.
PAN votó en contra al 100%
MC votó en contra al 100%
La diputada del Movimiento del Sombrero, Guadalupe Mendoza Arias, votó en contra.
Y en Morelia; salen candidatos para la Alcaldía, cómo hongos en día de lluvia; ya lo comentaremos en otra Vuelta De La Esquina…
