En Monterrey, México, un taller mecánico tiene un letrero extraño en la puerta.
“Si eres madre soltera y tu auto no arranca, aquí lo arreglamos gratis. Solo pregunta por Don Miguel.”
El taller se llama “AutoServicio Garza.”
Don Miguel Garza tiene 56 años. Es el dueño.
Desde 2016, cada vez que llega una madre soltera con auto descompuesto, no cobra.
Ni mano de obra ni refacciones. Nada.
Ha hecho esto durante 8 años.
Sus mecánicos le dicen: “Patrón, así no vamos a ganar dinero.”
Don Miguel responde: “Ganamos lo suficiente. Esto es por otra cosa.”
¿Cuántas madres ha ayudado?
En 8 años: 284 reparaciones gratis.
Aproximadamente 3 madres solteras al mes.
El valor promedio de cada reparación: 3,800 pesos.
Don Miguel ha regalado aproximadamente 1,079,200 pesos en 8 años.
¿Por qué lo hace?
En 1987, Don Miguel tenía 19 años.
Su mamá, Rosa, era madre soltera. Él y sus dos hermanas.
Su papá los había abandonado cuando Miguel tenía 5 años.
Rosa trabajaba limpiando casas. Ganaba 200 pesos a la semana.
Tenían un Tsuru 1984. Viejo. Siempre descompuesto.
Pero era lo único que tenían para moverse.
Un día de julio de 1987, el Tsuru no arrancó.
Rosa no tenía dinero para el mecánico.
Llevó el auto empujándolo con ayuda de vecinos a un taller.
El mecánico revisó. “Bomba de gasolina. 350 pesos.”
Rosa se puso a llorar. “No tengo. Necesito el carro para trabajar mañana.”
El mecánico, un señor mayor llamado Don Rubén, la miró.
“¿Usted es madre soltera?”
“Sí, señor.”
“¿Tiene hijos?”
“Tres.”
Don Rubén cerró el capó del Tsuru.
“Voy a arreglar su carro. Gratis. Pero con una condición.”
Rosa no entendía. “¿Cuál condición?”
“Que el día que alguno de sus hijos pueda ayudar a otra madre soltera, lo haga.”
Rosa lloró. “Se lo prometo.”
Don Rubén arregló el Tsuru. No cobró nada.
Rosa trabajó 15 años más con ese Tsuru.
Crió a sus tres hijos. Los tres terminaron la escuela.
Miguel se volvió mecánico. Aprendió el oficio trabajando en talleres desde los 16 años.
A los 35 años, en 2005, abrió su propio taller.
Pero nunca olvidó la promesa de su mamá.
En 2016, su mamá murió. Tenía 71 años.
El día del funeral, Miguel recordó la historia del Tsuru y Don Rubén.
Recordó la promesa.
Al día siguiente, puso el letrero en su taller:
“Si eres madre soltera y tu auto no arranca, aquí lo arreglamos gratis.”
La primera madre soltera llegó una semana después.
Se llamaba Patricia. 32 años. Dos hijos.
Su Chevy 2008 no arrancaba. Alternador dañado.
Miguel lo arregló. 4 horas de trabajo. Refacciones: 2,400 pesos.
Patricia pidió la cuenta.
“No hay cuenta. Es gratis.”
“¿Por qué?”
Miguel le contó la historia de Don Rubén y su mamá.
Patricia lloró. “No sé cómo agradecerle.”
“No me tiene que agradecer a mí. Algún día, cuando pueda, ayude a otra madre soltera. En lo que pueda.”
Patricia trabaja en una estética. Corta cabello.
Desde ese día, una vez al mes, le corta el cabello gratis a una madre soltera.
“Don Miguel me arregló el carro. Yo corto cabello gratis. Cada quien ayuda con lo que sabe.”
En 8 años, Don Miguel ha arreglado 284 autos de madres solteras.
Pero el impacto real es otro:
De esas 284 mujeres, 67 han empezado a ayudar a otras madres solteras.
Patricia corta cabello gratis.
Lorena, a quien Miguel ayudó en 2018, es doctora. Ahora da consultas gratis a hijos de madres solteras un sábado al mes.
Claudia, 2019, es abogada. Asesora legal gratis a madres en casos de pensión alimenticia.
Andrea, 2020, tiene una panadería. Regala pan a 5 madres solteras cada semana.
“Don Miguel nos arregló los autos. Pero nos enseñó que ayudar no es solo para ricos. Es para quien decide hacerlo.”
En 2023, la historia llegó a Multimedios Noticias.
Un reportero fue al taller. Entrevistó a Don Miguel.
El video: 950,000 vistas en Facebook.
Otros talleres en Monterrey contactaron a Don Miguel.
“Queremos hacer lo mismo. ¿Cómo empezamos?”
Don Miguel les dijo: “Pongan un letrero. Y cumplan. Así de simple.”
Hoy hay 9 talleres en Monterrey con el mismo letrero.
“Madres solteras: arreglamos su auto gratis.”
En un año, esos 9 talleres han ayudado a 73 madres más.
Pero algo inesperado pasó.
En 2024, una mujer de 68 años llegó al taller de Don Miguel.
“¿Usted es Miguel Garza?”
“Sí, señora. ¿En qué le puedo ayudar?”
“Yo soy la viuda de Don Rubén. El mecánico que arregló el Tsuru de su mamá en 1987.”
Don Miguel se quedó paralizado.
“Mi esposo murió en 2010. Nunca le conté esta historia. Pero encontré sus notas. Él llevaba registro de cada madre soltera que ayudó.”
Le mostró un cuaderno viejo.
Don Rubén había ayudado a 127 madres solteras entre 1975 y 2009.
En la página 94 estaba el nombre: “Rosa Garza. Tsuru 1984. Bomba de gasolina. Gratis.”
Y una nota al lado: “Le pedí que sus hijos ayudaran a otra madre soltera. Espero que lo hagan.”
Don Miguel lloró.
“Señora, su esposo salvó a mi mamá. Y sin saberlo, creó una cadena que lleva 360 madres ayudadas.”
La viuda de Don Rubén también lloró.
Don Miguel le preguntó: “¿Por qué su esposo hacía eso?”
“Porque su mamá fue madre soltera. Murió cuando él tenía 12 años. Ella no tenía dinero para arreglar su carro. Perdió su trabajo. Cayeron en pobreza extrema.”
“Mi esposo nunca olvidó ver a su mamá llorar por no poder arreglar un carro.”
“Cuando se volvió mecánico, decidió que ninguna madre soltera lloraría en su taller.”
Hoy, Don Miguel tiene 56 años.
Ha ayudado a 284 madres en 8 años.
67 de ellas ahora ayudan a otras.
9 talleres replican el modelo.
Le preguntan: “¿Cuándo vas a parar?”
“Cuando ya no pueda sostener una llave inglesa. Mientras pueda, sigo.”
Su hija, Sofía, de 22 años, estudia ingeniería mecánica.
“Cuando me gradúe, quiero trabajar con mi papá. Y continuar lo que Don Rubén empezó hace 49 años.”
La semana pasada, una madre soltera llamada Fernanda llegó con su Aveo 2012.
No arrancaba. Batería muerta.
Don Miguel la cambió. 1,200 pesos de refacción más 2 horas de trabajo.
Fernanda pidió la cuenta.
“No hay cuenta. Es gratis.”
“¿Por qué?”
Don Miguel le contó la historia completa. Don Rubén. Su mamá. Los 284 autos.
Fernanda lloró.
“Yo limpio casas. No tengo dinero. Pero puedo ayudar de otra forma.”
“¿Cómo?”
“Una vez al mes, puedo limpiar gratis la casa de una madre soltera que esté enferma o muy cansada.”
Don Miguel sonrió.
“Así se hace. Cada quien con lo que puede.”
En el taller de Don Miguel hay una foto en la pared.
Es Don Rubén con el Tsuru 1984 de Rosa en 1987.
Abajo dice:
“Don Rubén arregló este Tsuru gratis en 1987. No sabía que ese gesto crearía una cadena de 49 años y 360 madres ayudadas. Gracias por enseñarnos que ayudar no es solo para ricos. Es para quien decide hacerlo.”
¿Qué promesa hecha hace años estás cumpliendo hoy?








