KUÌNCHEKUA: FIESTA, CULTURA Y TRADICIÓN
Con entrañable éxito, el día de ayer concluyó la edición 2025 de LA FIESTA michoacana, en la que se exhiben danzas, cantos y rituales tradicionales. Es pertinente comentar que en mayoría son de origen “militar” o de guerra. Es por eso, que muchas danzas duran mucho tiempo ya que rendían homenaje a la muerte y a sus guerreros que iban a perder la vida por defender sus tierras, sus campos de cultivo, a sus familias y su honor. Hoy, todo lo vemos de manera más amable, pero la realidad es que nuestros bailables son una muestra de lo guerrillero fue nuestro pueblo PUR`HÈPECHA.
Esta “fiesta” significado que en español es KUÌNCHEKUA, cumplió de manera casi perfecta su cometido. Y digo casi perfecta porque como siempre, no falta el negrito en el arroz: ROBERTO MONROY (supongo) durante las ultimas semanas trabajó 18 horas al día, durmió 2 y comió una torta. La organización, logística y ejecución de un evento de tal magnitud (entre los 3 más relevantes a nivel mundial) no es como organizar una boda, es más bien el mayor reto que un Secretario se pueda echar a la agenda. Pero es imposible que el mismo ímpetu y convicción de Roberto, se mimetice a todos los que colaboraron en el espectáculo.
Lo digo porque desde la entrada -yo llegué a las 3 pm- para estacionarme fue un “vía crucis” por aquellos que pedían desde $50 por un lugar, luego a los elementos policiacos o de seguridad que con su uniforme PREPOTENTE iban recibiendo al espectador “esculcando” cuerpos (en ocasiones fue manoseada), bolsas personales y hasta sombreros o zapatos. “Este chocolate no entra” dijo la de seguridad, y lo aventó a una caja; “sin cinturones”, se lo quitó y lo depositó en un bote. Dentro del Recinto, no faltaron los malos tratos: yo tenía mis lugares en la fila 3 al centro del escenario que me envìò el Secretario de Turismo de manera digital, pero un tipejo sin más desparpajo me dijo “estos lugares son para mi familia”, por supuesto que no permití tal impunidad.
Sin agua o refresco, sólo había TÈ, que llegó en bolsas de plástico, pero siendo un sitio protegido por el INAH, hay una larga lista de productos prohibidos. Se entiende bien. Durante el evento, surgieron algunos brotes de discusión y breve enfrentamiento originados por el personal encargado de “cuidar” a los ciudadanos, lo que fue evidente no pasó. Pero eso sì… a la salida la gran venta de cerveza, comida, cigarros y hasta quien se te acercaba para ofrecer droga. Muy a pesar de estos detalles, fue un espectáculo increíble, maravilloso e inolvidable. Dejo mi reconocimiento a ANDRÉS CAMPOS (Director Artístico), al organizador ROBERTO MONROY y al Gobernador ALFREDO RAMÌREZ BEDOLLA por su buena voluntad y disposición por entregarnos este tipo de eventos que nos distraen por un momento de los enormes problemas que nos rodean en Michoacán.
Al tèrmino de esta edicion, un colaborador me dijo “se debe copiar la fòrmula de la Guelaguetza en Oaxaca”, a lo que puedo decir que es una fiesta tradicional de màs de 50 años, pero la gran diferencia es que en el Lunes de Cerrito, todos los escenarios son los mismos, mientras que en las Yacatas, cada año se renuevan, por eso (sin mezcal ni tequila o charanda) me parece que es grande la KUÌNCHEKUA !!!