El replanteamiento de lo que significa trabajar. Breve reflexión sobre la inteligencia artificial en la dinámica laboral

Edgar Enrique Morelos Sierra

La inteligencia artificial no está destruyendo el trabajo: está deconstruyendo la idea que teníamos de él.

Isaac Asimovautor de obras de ciencia ficción, como Yo, Robot y la saga de Fundación, escribió algunos artículos en los que trata temas sociológicos, donde contempla el trabajo como actividad humana y la manera en que la tecnología influía en su desarrollo, como una herramienta liberadora que facilita la participación del ser humano, contrario al miedo irracional surgido durante la Revolución Industrial por los obreros frente a las máquinas en las fuentes de empleo, al considerar que iban a reemplazarlos por completo.

Así, en el modelo automatizado, el papel del ser humano cambia; las máquinas asumen la carga física y repetitiva, mientras que la persona trabajadora transita a tareas cognitivas, de supervisión y control, que se redefine alrededor del conocimiento.

La operación mecánica, el mantenimiento de las estructuras automatizadas, la programación de su función, o la creación de nuevos artefactos, marcaron una nueva tendencia laboral que requirió la creación de cargos o puestos y con ello, nuevas condiciones de empleo para quienes las desempeñaban. Estas tareas impulsaron la valoración de nuevas habilidades y especialidades que obligaron a repensar la administración de recursos (tanto humanos como materiales), espacios y, sobre todo, su regulación jurídica.

Ahora, con la inteligencia artificial un nuevo panorama se perfila, con la posibilidad de crear imágenes, documentos enteros, videos y en sí, cualquier producto derivado de la actividad cognitiva del ser humano (en todas sus vertientes) a través de un conjunto de complejos algoritmos que recaban información contenida en la web; lo que supondría, pone en riesgo el papel de las personas cuya actividad profesional y laboral, se centra en su desempeño.

Pero, al retomar el pensamiento crítico de Asimov, a pesar de los detractores de estas tecnologías que manifiestan una sustitución completa de las personas por estas nuevas tecnologías; el papel de las personasen la inteligencia artificial sigue siendo fundamental e imprescindible (principio de supervisión humana significativa), pero, sobre todo, siguen generando una responsabilidad en su producción (principio de corresponsabilidad humano-máquina).

Todo se reduce a una expresión: “La inteligencia artificial no es el problema, lo es, el que seguimos pensando el trabajo como si estuviéramos en 1950”.

La formulación del prompt (instrucciones para generar un resultado), la información que se toma de referencia para construir el producto final o aprender (machine learning), así como la validación de su utilidad en relación a los intereses de quien requirió su intervención; son elementos humanos, estos últimos constituidos como operadores de esta maquinaria intangible, quienes necesitarán en un punto capacitación continua para adaptarse a estos entornos y no quedar excluidas del mercado laboral (principio de actualización profesional constante).

Esta nueva realidad supone una agenda en constante construcción, y es que ahora, los campos de especialización, así como las funciones profesionales se van modificando y con ello, la necesidad de nuevas regulaciones en materia del trabajo.

Si no discutimos hoy cómo se reconfigura el trabajo con la inteligencia artificial, mañana será demasiado tarde. La prioridad en las agendas, no es crear más normas, sino establecer principios jurídicos que orienten esta transición -como los que se han expuesto en este documento-.

No se trata pues de frenar la tecnología, sino de proteger la dignidad de la persona trabajadora en un entorno donde la inteligencia artificial ya es inevitable en el trabajo. El desafío no es la máquina, es que sigamos pensando el trabajo con categorías del siglo pasado.