El Hombre Plateado es famoso por quedarse inmóvil durante horas en la plaza.
La gente pasa, se ríe, le toma fotos… y él nunca reacciona.
Hasta ayer.
Un pequeño gato callejero se acercó a su caja de propinas buscando refugio.
Entre la multitud, alguien avanzó con desprecio, el pie listo para hacer daño.
Antes de que ocurriera, la estatua cobró vida.
En un instante de pintura plateada y valentía, el artista se interpuso, se arrodilló y cubrió al gatito con su cuerpo.
La plaza quedó en silencio. Ya no era un espectáculo. Era humanidad.
El gato temblaba, pero estaba a salvo.
El artista lo tomó con cuidado, lo acercó a su pecho y por primera vez habló:
“No lo toques.”
Perdió propinas ese día…
pero salvó una vida.
A veces el arte se detiene,
para que el amor y la compasión puedan avanzar.
Porque la verdadera fuerza…
es proteger a quien no puede defenderse.
#Laborissmo
