En las empresas los valores son tomados como los ejes rectores que rigen su filosofía., en la familia se convierten en las reglas del juego en su comportamiento interno, pero qué sucede en la política de nuestro país con relación a sus reglas y filosofía.
La gente sí cree en los valores, y cree en la democracia como idea, pero no cree que los políticos los representen. Por que comento lo anterior, veamos algunos datos:
Un sondeo internacional de Open Society Foundations publicado por La Jornada encontró que 60% de los mexicanos no confía en que los políticos representen sus intereses, y solo 22% asocia la palabra «confianza» con políticos nacionales.
La encuesta del INEGI 2020, que es la referencia más grande en cultura cívica, muestra lo mismo: solo 22.9% tiene confianza en los partidos políticos, frente a 52.5% en el gobierno federal y 59.6% en el INE, es decir solo las personas que pertenecen y militan en un partido político confía en ellos, el resto de la población no.
La confianza en partidos cayó de 28% en 2012 a 9.5% en 2021. Y en la medición más exigente de «mucha confianza», solo 2.5% confía en los partidos, cifras alarmantes, es nula la credibilidad en los partidos políticos.
No es apatía. De hecho, 69.2% está muy de acuerdo con que se necesita un gobierno donde todos participen, pero solo 8% participa activamente en partidos, sindicatos o grupos de derechos humanos.
Cuando les preguntas cuál es su mayor problema cotidiano, los mexicanos ponen la corrupción en primer lugar, por encima de pobreza, desigualdad y cambio climático y cuando les preguntas qué valores faltan, la respuesta se repite en tres grandes bloques; Honestidad / no corrupción: Es el filtro número uno. La percepción es que 44.3% cree que en México se respetan poco las leyes.
Solidaridad y sentido comunitario: La Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Democráticas de SEGOB encontró algo interesante: los investigadores describen a los mexicanos como «profundamente gregarios, solidarios, honestos y participativos» y con «una diversidad de culturas políticas». Es decir, la gente se ve a sí misma como solidaria, pero no ve esa solidaridad en la clase política.
Representación real y cercanía: El 51% dice que sin partidos no hay democracia, pero el mismo 51% dice que los partidos no sirven para nada. Es una relación de necesidad sin legitimidad. Por eso 77% no se identifica con ningún partido.
Esto explica actitudes que parecen contradictorias: Los mexicanos apoyan más la idea de democracia que en EEUU, Japón o Reino Unido, pero casi la mitad no cree que el Congreso Federal o las elecciones sean parte esencial de la democracia.
Derechos sociales por encima de derechos políticos. Casi la mitad identifica como más importantes el derecho a alimentación, vivienda, educación y salud, frente a solo 25% que prioriza voto y libertad de expresión. El valor esperado de un político no es tanto discursivo, sino que resuelva lo básico.
En resumen, el pueblo mexicano no percibe que la política carezca de valores, percibe que los valores que la sociedad practica en lo cotidiano – honestidad, solidaridad, trabajo comunitario – no suben a la esfera política. Por eso la demanda no es ideológica, es ética: «que no robe, que cumpla, que esté cerca».
En Michoacán y en Morelia se siente todavía más fuerte esa ruptura entre valores sociales y valores políticos. aquí los números son más duros que el promedio nacional, Michoacán: desconfianza arriba del promedio nacional.
Según la ENCIG 2021 que cita el propio Congreso del Estado 85.9% de los michoacanos identifica a la familia como quien más confianza le inspira.
Solo por hacer un comparativo encontramos que; 71.5% identifica a los partidos políticos como instituciones que inspiran desconfianza. A nivel nacional ese número es de 27.9% que sí confía en partidos, aquí es al revés y esto se debe a que la corrupción es percibida como algo cotidiano, somos el segundo estado con peor percepción del país, solo detrás de Chiapas con 88.3% y En 2025, la ENCIG ya lo pone como el estado con mayor percepción de corrupción: 89.4%, A nivel nacional la percepción es 83.1%, en Michoacán estamos 5 puntos arriba.
Qué le duele más al michoacano. ENCIG 2021 refleja: 72.4% dice que la inseguridad y delincuencia es el problema más importante, seguido de corrupción con 57% y pobreza con 35.5%. pero comparando con 2023 ENCIG : 74.5% inseguridad, 60% corrupción, 37.3% pobreza vamos en aumento y eso explica como valoramos a los políticos en nuestro estado.
En Morelia la gente no pide primero «izquierda o derecha». Lo que valora, y lo que reclama, es: Honestidad entendida como no pedir mordida. Michoacán tiene una de las tasas más altas de victimización por corrupción cuando hay contacto con policías o ministerios públicos. Por eso el valor de «honestidad» no es abstracto, es «que no me pidan dinero para un trámite».
Seguridad como valor moral. En el resto del país corrupción es el problema #1. Aquí es inseguridad. Un político con valores, para el Michoacano promedio, la percepción de colusión es lo que tiene en mente.
Como la confianza institucional es tan baja, la gente traslada los valores a lo personal: familia, vecinos, maestros, incluso la universidad. El político que quiere ser creíble en Morelia tiene que recuperar esos valores comunitarios: estar presente, cumplir lo que promete en la colonia, no solo en discurso.
No es que la gente no crea en los valores al contrario, Michoacán es un estado muy solidario y familiar, es que siente que esos valores no han llegado a los ayuntamientos, al Congreso local y a los partidos políticos.
Al final tu percepción es la que mas importa, te leo en los comentarios o en el whats 4432245650, Alex Zarate












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