Columna de opinión
Mtro. Arturo Ismael Ibarra Dávalos
MERLÍN LE DIJO QUE NO A LA MAÑANERA
La dueña de Merlín fue clara: el famoso pato mexicano no irá a la conferencia matutina. Y es que, según expresó, si alguien merece ser escuchado y recibido son los colectivos de Madres Buscadoras, mujeres que llevan años recorriendo el país con una esperanza que no se rinde.
“Merlín ama el fútbol, la alegría y hacer sonreír a la gente. No necesita reflectores políticos”, comentó.
Mientras millones se encariñaron con el pato mundialista por su pasión por México, la dueña recordó que hay causas mucho más importantes que merecen atención y empatía.
Porque Merlín solo quiere seguir apoyando a la Selección y robándose las sonrisas de la afición.
Y quizá, en medio de tanta división, un simple pato nos recordó algo importante: los reflectores pueden esperar, pero hay madres que siguen esperando encontrar a sus hijos.
¡INAH PREPARA DENUNCIA POR LA RENTA DEL CASTILLO DE CHAPULTEPEC A LA FIFA!
Investigadores del INAH anunciaron que interpondrán una denuncia de hechos tras las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó que la FIFA rentó el Castillo de Chapultepec por más de un millón de pesos para una cena de gala.
Los especialistas aseguran que ni la Ley Federal de Monumentos ni los reglamentos del INAH ni de la Secretaría de Cultura permiten rentar museos o zonas históricas. Además, la página oficial del Museo Nacional de Historia advierte que solo se permiten eventos culturales, académicos o científicos, no sociales ni empresariales.
Sheinbaum respondió que “se renta desde hace mucho tiempo” incluso para quinceañeras y bodas, y que ella solo dio un saludo y se retiró.
EN VEZ DE ESCUCHARLAS, LAS INVESTIGAN
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que sigue en marcha la investigación para identificar quién financia a colectivos de madres buscadoras que han mantenido protestas y exigencias contra el gobierno federal.
Durante su conferencia, la mandataria señaló que las indagatorias continúan y que están a cargo de la Secretaría de Gobernación, dependencia que próximamente dará a conocer más detalles sobre los resultados obtenidos.
La declaración se produce en medio de las críticas de colectivos de búsqueda, quienes han acusado al gobierno de no escuchar sus demandas ni atender con suficiente rapidez la crisis de desapariciones que enfrenta el país.
Mientras las madres buscadoras reclaman apoyo, atención y resultados en la localización de sus familiares, el gobierno mantiene abierta una investigación para conocer el origen de los recursos con los que operan algunos de estos grupos.
DE CONOCER LAS ENTRAÑAS DEL EJÉRCITO A SER DETENIDO EN ESTADOS UNIDOS
El caso del general en retiro Gerardo Mérida Sánchez no es cualquier escándalo.
No estamos hablando de un policía improvisado.
No estamos hablando de un mando menor.
No estamos hablando de un burócrata perdido en una oficina.
Estamos hablando de un general que durante su paso por la Secretaría de la Defensa Nacional ocupó cargos extremadamente sensibles.
Fue subjefe y jefe en la Sección Segunda del Estado Mayor de la Sedena: Inteligencia Militar.
También estuvo en la Sección Tercera: Operaciones.
Y en la Sección Cuarta: Logística.
Para que se entienda en español de calle:
Este hombre no nada más sabía dónde estaban los escritorios.
Este hombre sabía cómo se mueve el Ejército.
Cómo piensa.
Cómo opera.
Cómo despliega.
Cómo investiga.
Cómo reacciona.
Cómo protege información.
Cómo se coordinan operaciones.
Cómo se estructura el esqueleto, los músculos, las arterias y el sistema nervioso de una de las instituciones más poderosas del país.
Además, fue director de la Escuela Militar de Inteligencia.
Fue agregado militar y aéreo en la Embajada de México en Chile.
Fue comandante del Mando Especial “Mante”, en Tamaulipas.
Fue comandante de la 21/a Zona Militar, en Morelia, Michoacán.
Fue comandante de la 44/a Zona Militar, en Miahuatlán, Oaxaca.
Fue comandante de la 25/a Zona Militar, en Puebla.
Y después de todo eso, terminó como secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, uno de los estados más calientes, más delicados y más observados de México.
Hoy está detenido en Estados Unidos, acusado por autoridades norteamericanas de presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa.
Ojo: acusado no significa culpable.
Eso lo tiene que determinar una corte.
Pero aquí empieza lo incómodo:
¿Quién supervisa al que se encargaba de inteligencia militar?
¿Quién vigila al que sabía cómo se vigilaba a los demás?
¿Quién revisa al que conocía las operaciones, las rutas, las capacidades, los tiempos, los mandos, las debilidades y las entrañas del sistema?
¿De verdad nos quieren vender la idea de que un general con décadas de servicio, que pasó por Inteligencia, Operaciones y Logística, un día se retira y mágicamente ya no representa ningún riesgo institucional?
¿De verdad el discurso es: “ya estaba retirado, ya no es bronca nuestra”?
¡Cabrón!
Ese hombre no se fue con una lonchera y dos mudas de ropa.
Se fue con años de información, experiencia, contactos, criterio operativo y conocimiento profundo de cómo funciona el aparato militar mexicano.
Y aquí viene la pregunta que va a incomodar a muchos:
¿Hasta dónde llega la responsabilidad de una institución cuando uno de sus mandos más formados, más capacitados y más sensibles termina acusado en Estados Unidos por delitos de este tamaño?
Porque una cosa es defender a las Fuerzas Armadas.
Y otra muy distinta es cerrar los ojos como fanático y fingir que aquí no pasó nada.
A las instituciones serias no se les defiende tapando preguntas.
Se les defiende exigiendo controles, supervisión, filtros, contrainteligencia y rendición de cuentas.
Porque cuando cae un civil, cae un civil.
Pero cuando cae un general con ese currículum, no sólo se cae un hombre.
Se abre una grieta enorme en la confianza de todo un sistema.
ESCÁNDALO EN EDOMEX
La Fiscalía del Estado de México reveló que el presunto secuestro de la alcaldesa de Morena de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, habría sido una simulación para justificar un desfalco de 40 millones de pesos del erario municipal.
Tras analizar videos y llamadas, las autoridades descubrieron que no hubo violencia y que la propia alcaldesa coordinó las rutas para evadir las cámaras.
El plan, presuntamente orquestado junto a su esposo y cuñado (hoy prófugos), buscaba que el “rescate” se pagara con fondos del ayuntamiento.
Hay 3 detenidos y la alcaldesa enfrentará su primera audiencia el 9 de julio, además de una investigación por corrupción.
LA LÓGICA CRIMINAL
Para tratar de entender lo que está ocurriendo, primero hay que asumir una verdad incómoda: Estados Unidos dejó de mirar a México como un socio con problemas de gobernabilidad y empezó a observarlo como una infraestructura capturada. No fue una conclusión ideológica, fue una conclusión técnica. Washington entendió que cada gran obra impulsada por Andrés Manuel López Obrador no respondía a una lógica logística, sino a una lógica criminal.
Trenes, aeropuertos, puertos y corredores energéticos fueron presentados como proyectos de desarrollo nacional, pero carecían de viabilidad económica, conectividad productiva o sentido comercial real. No estaban diseñados para mover personas ni mercancías; estaban diseñados para facilitar el trasiego. Drogas, combustibles, flujos ilícitos. Infraestructura sin demanda, pero con rutas perfectas.
Aeropuertos sin pasajeros, pero con pistas útiles. Trenes sin carga, pero con corredores estratégicos. Cuando Washington conectó esos puntos, dejó de ver obras fallidas y empezó a ver plataformas operativas. Y en ese instante, el problema dejó de ser mexicano y pasó a ser hemisférico.
Por eso, el 3 de enero no fue una fecha cualquiera. El 3 de enero de 1990 cayó Manuel Noriega. Treinta y seis años después, la historia no se repite, pero rima. Entonces como ahora, un narcorégimen ilegítimo expulsó a millones de personas y desestabilizó a toda una región utilizando al Estado como cobertura.
En consecuencia, lo ocurrido recientemente no es una invasión ni un acto de fuerza arbitraria. Es la restitución del derecho humano de un pueblo entero, negado durante años por un aparato que dejó de cumplir funciones estatales.
Y sí, el petróleo es motivo, pero no destino. Voy a explicarme contigo:
A partir de ahí, nada de lo que siguió fue improvisado. Tampoco fue reactivo. Fue secuencial. Fue quirúrgico. Primero, la caída de Ovidio Guzmán: no fue un exceso ni un error táctico, fue una pieza colocada deliberadamente. Después, la captura del Mayo Zambada, que tampoco sorprendió a quienes entendían el tablero; desde ese momento, Andrés Manuel López Obrador supo con claridad hacia dónde se dirigía el proceso.
Luego, vinieron los hijos del Chapo, uno tras otro, no como episodios aislados, sino como eslabones de una misma cadena.
Así, cada captura no cerró una historia: abrió una declaración.
Y con cada declaración, el cerco se fue cerrando.
De ese modo, cada nombre detenido dejó de ser un expediente individual y pasó a convertirse en testimonio estructural dentro de un caso mayor.
Mientras tanto, en paralelo, en México se celebraban discursos, se salía a la plaza pública y se confundía ruido con poder. Sin embargo, en sentido contrario, en Estados Unidos se construía algo completamente distinto: un caso. No político. Legal. Un caso que no necesitaba épica porque se sostenía en rutas, flujos financieros, decisiones de Estado, fechas precisas y responsabilidades individuales.
Un caso que no buscaba titulares, sino sentencias.
En ese contexto, hay que entender lo ocurrido con Venezuela. El petróleo venezolano fue el motivo, pero no el destino. El punto de quiebre real fue anterior y mucho más profundo: la alianza estratégica con Irán. Cuba no cayó porque se alineó con Rusia y nunca se subordinó al eje iraní. Andrés Manuel López Obrador y Nicolás Maduro sí lo hicieron. Ahí, eligieron al hegemón equivocado en el momento equivocado, cuando Estados Unidos ya había redefinido su arquitectura de seguridad.
Sin embargo, nadie en México quiso leer el documento de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump. Nadie quiso entender que China había dejado de ser un competidor tolerable para convertirse en un riesgo estratégico.
Nadie entendió por qué México fue presionado para subir aranceles, por qué ciertas cadenas logísticas se tensaron, por qué el margen de maniobra económica se redujo. El jaque mate ya estaba sobre el tablero, pero el obradorismo seguía celebrando la jugada anterior. Maduro bailaba y coreaba “paz” mientras el plan para arrestarlo ya estaba completamente configurado.
Al mismo tiempo, Trump hacía lo que pocos líderes occidentales se atrevieron a hacer: se metía entre Rusia y China, les imponía límites, redefinía esferas de influencia y devolvía a Estados Unidos al centro del tablero global. China se quedó con Asia. Occidente recuperó el hemisferio occidental. Irán quedó aislado. Y con Irán, todos los regímenes que dependían de su red.
Por eso, ni China ni Rusia movieron un dedo para salvar a Maduro. No porque no pudieran, sino porque no les convenía. China no tiene amigos: tiene clientes. Rusia tampoco. Y cuando un cliente deja de ser funcional, se entrega sin sentimentalismos. Caracas no caerá con tanques. Caerá con acuerdos. Como Berlín. Como Yalta. Sin estruendo, pero con consecuencias irreversibles.
En contraste, México eligió mal. López Obrador confundió soberanía con impunidad y retórica con estrategia. Apostó por la victimización cuando el conflicto ya había migrado del terreno político al jurídico. Pensó que todo se resolvería en la plaza pública cuando el tablero ya estaba en los tribunales.
Por esa razón, México no enfrentará una intervención militar. Eso sería burdo y contraproducente. Lo que enfrenta es algo mucho más sofisticado y devastador: asfixia económica, presión financiera, aislamiento logístico y exposición penal internacional.
Cuando la infraestructura de un país opera más como red criminal que como sistema productivo, deja de ser un asunto interno y se convierte en una amenaza regional.
Trump lo dijo sin rodeos, pero ya desde la mofa y el desprecio: México no lo gobierna su presidenta, lo gobiernan los cárteles. Y cuando un Estado permite que el crimen organizado sea el poder real, deja de ser soberano y pasa, inevitablemente, a ser un problema internacional.
En conclusión, nada de esto es improvisado. Todo responde a un diseño mayor. Las declaraciones ya fueron dadas. Los expedientes están completos. Las rutas están mapeadas. Los testimonios están firmados. Estados Unidos no actúa por impulso. Actúa cuando el rompecabezas está terminado.
Y mientras todo eso ocurre, en México se sigue actuando como si nada estuviera pasando. Se responde con sonrisas forzadas, con negaciones automáticas y con una confianza que no nace de la fortaleza, sino de la negación. La burla hacia Claudia Sheinbaum no es personal: es estructural. No se le ridiculiza por lo que es, sino por lo que representa: un poder que ya no decide, un gobierno que ya no controla y una presidencia que hereda un problema que no creó, pero que tampoco puede contener.
Morena no está cayendo por una derrota electoral. Está cayendo porque su arquitectura de poder quedó expuesta. Porque dejó de ser un movimiento político y se convirtió en un sistema de protección del narco. Porque confundió lealtad con silencio y gobernabilidad con encubrimiento. Y porque, en el momento decisivo, eligió la narrativa política antes que la legalidad.
En Washington no hay prisa. No la necesitan. Cuando un proyecto político depende del control territorial del crimen organizado, no se le confronta en la plaza pública: se le desmonta pieza por pieza. Primero se neutralizan las rutas. Luego se cortan los flujos financieros.
Después se aíslan los respaldos internacionales. Y al final, cuando ya no queda margen, se deja que el propio sistema colapse bajo el peso de sus contradicciones.
No es una advertencia.
Es una secuencia.
Y ya empezó.
“SHEINBAUM NIEGA LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN MÉXICO”
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la crisis de personas desaparecidas y sostuvo que, desde la perspectiva de su gobierno, el Estado mexicano no mantiene una política de desaparición forzada como práctica institucional.
Sus declaraciones se producen en medio del debate nacional sobre la desaparición de personas y las exigencias de colectivos y familiares que demandan mayores avances en las investigaciones y labores de búsqueda.
EL INSULTO SUICIDA: LA FAMILIA DE AMLO EXPLOTA CONTRA TRUMP Y SHEINBAUM ENTRA EN PÁNICO TOTAL
Manuela Obrador insulta vulgarmente al presidente de EE.UU. en Chiapas y detona una crisis en Palacio Nacional. La Presidenta Sheinbaum ordena investigarla para frenar la furia de Washington.
La desesperación ya no se puede ocultar en Chiapas. Desde Palenque, el refugio histórico del obradorismo, la prima de AMLO y delegada federal, Manuela Obrador, cometió el suicidio político más grande de la temporada: insultó abierta y vulgarmente a Donald Trump llamándolo “tirano misógino” y “tipo asqueroso”.
Mientras los fanáticos en la asamblea aplaudían, en Palacio Nacional se encendieron las alarmas de máxima emergencia.
La respuesta de Claudia Sheinbaum fue inmediata, fulminante y expone la fractura total dentro del movimiento.
No nos equivoquemos. Manuela Obrador no habló a título personal; fue la voz de la frustración de su primo. Después de que AMLO le enviara su carta de “S.O.S.” a Trump hace dos semanas y fuera olímpicamente ignorado mientras la DEA continúa cercando a sus gobernadores, la familia real está furiosa.
Utilizaron la plaza pública para insultar al hombre que los tiene acorralados, dejando en evidencia el grito de impotencia de una dinastía que ve cómo se le escapa el control.
La Presidente no tardó nada en salir a contener los daños. Declaró públicamente que Manuela “no representa al gobierno” y exigió “respeto” absoluto para el mandatario estadounidense. La traducción geopolítica es clara: Sheinbaum está aterrada. A las puertas de la revisión del T-MEC en julio y con los expedientes de Durazo, Rocha Moya y Américo Villarreal sobre la mesa de la fiscalía neoyorquina, insultar a Trump es un suicidio económico. La Presidenta prefirió humillar públicamente a la funcionaria antes que detonar la furia de la Casa Blanca.
Aquí estalla la verdadera bomba política interna. Sheinbaum no solo se deslindó de la prima de AMLO; ordenó de inmediato que la Secretaría de Anticorrupción abra una investigación en su contra. Esto es una declaración de guerra abierta en las entrañas del partido. Primero fue la marginación y salida de Andy López Beltrán, y hoy se usa el aparato del Estado para castigar a Manuela Obrador. La Presidenta está dispuesta a sacrificar el linaje de su mentor con tal de apaciguar las presiones de Washington.
Trump no ha necesitado emitir un solo comunicado para ver cómo la cúpula de la 4T se destroza entre sí por pura supervivencia. La soberanía se defiende en el discurso, pero en la realidad, el miedo a los expedientes y a los aranceles dicta las órdenes.
Claudia Sheinbaun con la mirada perdida..
DESPUÉS DE OÍR LO QUE DIJO HOY TRUMP EN FRANCIA Y ANTE EL MUNDO..
México está Gobernado por los carteles; ahora estamos enfocados nuestros esfuerzos por tierra para acabar con ése cáncer narcos políticos.. Claudia Sheinbaun es una buena mujer,, pero no Gobierna tiene miedo a los carteles , son ellos quienes Gobiernan a México … ya nos veremos en otra Vuelta de la Esquina.









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