La cerveza y el whisky se parecen principalmente en que comparten los mismos ingredientes iniciales y el mismo proceso de fermentación base.
En esencia, todo whisky comienza su vida siendo un tipo de cerveza antes de pasar por el alambique.
Históricamente no existe mucha relación entre ambas bebidas: la cerveza proviene de Babilonia y Egipto, mientras que el whisky se comenzó a elaborar a inicios del 700 en Irlanda y la cerveza ya se producía mucho antes. De hecho diversos especialistas creen que el núcleo de la relación entre ambas bebidas, se encuentra en las Islas Británicas en donde es tradición beber ambas variedades. Para algunos conocedores la segunda mayor similitud, se encuentra en el trabajo de las barricas; de tal manera que existen whiskys que son envejecidos en barricas que se utilizaron para añejar cerveza y al revés, existen cervezas sobre todo las variantes artesanales que son envejecidas en barricas de bourbon.
Ambos se hacen con agua, cereales (como cebada malteada, trigo o maíz) y levadura.
El inicio de la elaboración es idéntico. Los granos se mezclan con agua para extraer los azúcares, y luego actúa la levadura para transformar esos azúcares en alcohol y dióxido de carbono mediante la fermentación.
Debido a los cereales compartidos, comparten ciertos notas de cata y aromas tostados o amaderados en boca.












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