La Caída Del “Todas Mías”

Confesiones De La Maquila.

CONFESIÓN ANÓNIMA: LA CAÍDA DEL “TODAS MÍAS” DE PRODUCCIÓN

Admin, quémame esto en anónimo, porque todavía ando en la línea cinco y si se enteran las morras se me arma otro mitote.

En la nave dos teníamos a un supervisor de ensamble al que todos conocían como “El Ingeniero Galán”.

El vato llegaba siempre bien perfumado, chaleco planchadito, botas tácticas de marca y una seguridad que parecía que él era dueño de todo el parque industrial.

Pero su verdadera maña era otra…

Agarraba a las morras recién ingresadas, de esas que llegaban con todas las ganas de superarse, y comenzaba a endulzarles el oído.

A todas les manejaba prácticamente el mismo discurso:

Tú tienes madera para más, mija. Se va a abrir una vacante de Auditora de Calidad en el turno matutino y yo te voy a meter palanca con el gerente… nomás déjate querer y quédate al tiempo extra conmigo.*

Y así fue como terminó envolviendo a tres morras de diferentes líneas.

A una le prometió el chaleco verde de Calidad.

A otra le juró que la subiría a Líder de Módulo.

Y a la tercera le vendió el sueño de dejar la línea para irse a Recursos Humanos, con su oficina y aire acondicionado.

Pasaban los meses, ellas cumplían con sus horas extra y la dichosa promoción nunca llegaba.

Cada vez que preguntaban, el Ingeniero Galán tenía una nueva excusa:

El sindicato tiene trabadas las plazas.

El gerente todavía no firma.

Espérate tantito, ya casi sale.

Hasta que un día…

SE LE ACABÓ EL CORRIDO.

Todo salió a la luz durante la hora de la comida y por culpa de una tanda de 10 mil pesos.

Resulta que las tres morras estaban metidas en la misma tanda que organizaba la doña del comedor.

Estaban sentadas en la misma mesa, comiéndose su lonche, cuando una soltó muy tranquila:

Pues yo ya voy a cobrar mi tanda para comprarme ropa formal, porque el Inge me va a subir a Calidad el lunes.

La otra levantó la cabeza:

¿Cuál Calidad? Si esa plaza ya me la prometió a mí desde hace tres semanas por ayudarle en el inventario.

La tercera casi se atraganta:

¿QUÉ? ¡A mí también me dijo que me iba a sacar de producción para mandarme a RH!

En cuestión de minutos comenzaron a comparar fechas, mensajes y promesas.

Y ahí descubrieron lo increíble:

¡A las tres les había vendido prácticamente la misma historia!

Pero en lugar de agarrarse entre ellas, hicieron algo todavía peor para el Ingeniero…

SE ALIARON.

Se fueron directo a Recursos Humanos con capturas de pantalla, audios y testimonios.

Y según cuentan, también había registros de seguridad relacionados con sus movimientos fuera de las áreas autorizadas.

Al día siguiente, a mitad del primer turno…

La línea estaba trabajando normalmente cuando aparecieron dos guardias y personal de Recursos Humanos.

El Ingeniero Galán apenas alcanzó a voltear cuando le pidieron el gafete.

Después entregó el radio.

Y unos minutos más tarde salió por el pasillo principal con sus pertenencias metidas en una humilde caja de cartón.

La nave completa se quedó viendo.

Primero hubo silencio…

Y después:

APLAUSOS, CHIFLIDOS Y CARCAJADAS.

Desde la línea alguien gritó:

¡TE FALTÓ AUDITAR LA SALIDA, INGENIERO!

Y cuentan que desde ese día quedó bautizado oficialmente como:

“EL INGENIERO GALÁN… PERO DE LA PUERTA PA’ FUERA.”

Porque una cosa es echar labia…

Y otra muy diferente es querer traer a toda la producción en el mismo turno.

¿Ustedes han conocido a un “Ingeniero Galán” de esos en su maquila?

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