Durante la Guerra de Independencia de México (1810-1821) no existía un concepto de “derechos laborales” ni una legislación de trabajo moderna, ya que estos surgieron un siglo después con el Artículo 123 de la Constitución de 1917.
Sin embargo, el movimiento insurgente sentó las bases sociales al combatir los abusos del sistema colonial novohispano sobre los trabajadores.
Miguel Hidalgo decretó la abolición de la esclavitud el 19 de octubre de 1810 en Valladolid (hoy Morelia), ordenando la liberación de los esclavos bajo pena de muerte para los hacendados que los retuvieran.
José María Morelos y Pavón ratificó esta prohibición en los Sentimientos de la Nación (1813), eliminando las castas para que todos los habitantes fueran considerados iguales ante la ley. Esto liberó a indígenas, mestizos y castas de la obligación de tributos y servicios peores que la esclavitud.
Morelos propuso que las leyes debían moderar la opulencia y la indigencia, y aumentar el jornal del trabajador humilde (el salario del pobre) para mejorar sus condiciones de vida y alejarlo de la ignorancia.
En el mismo documento insurgente se estipuló que los empleos públicos y de la nación debían ser ocupados exclusivamente por americanos, protegiendo la fuente de ingresos local frente a los peninsulares.
Laborissmo











Leave a Reply