Esto ya no se puede seguir normalizando dentro del CECyTEM.
En distintos planteles se está presionando al personal para cumplir indicaciones que no tienen nada que ver con la educación. Estas prácticas no son aisladas: responden a líneas que bajan desde la Dirección General del subsistema y se alinean con acciones impulsadas desde el Gobierno del Estado.
Con el programa “Data: Datos Gratis”, promovido por el gobernador, no solo se entregaron chips con internet. En la práctica, muchos alumnos no querían aceptarlos y, aun así, se implementaron estrategias para forzar el registro. Se presionó a docentes, directivos y padres de familia para que los estudiantes se dieran de alta, entregaran documentación personal y accedieran a la toma de datos biométricos.
No fue voluntario como se dijo.
Y de esto hay evidencia.
Además, se está utilizando a los alumnos para asistir a eventos políticos. Se les informa a los padres que son salidas recreativas o culturales, pero en realidad terminan en actividades donde participan en actos de apoyo al gobierno.
Existen permisos firmados para este tipo de salidas bajo fines académicos, y también fotografías donde aparecen alumnos —acompañados por directivos— portando cartulinas y mensajes de respaldo al gobernador. Es decir, hay una clara diferencia entre lo que se autoriza y lo que realmente sucede.
Incluso en estos momentos se están realizando eventos en Uruapan bajo estas mismas dinámicas.
Esto es grave.
Los alumnos no son herramienta política ni deben ser utilizados para aparentar respaldo. Las familias confían en las instituciones educativas, no para que sus hijos sean llevados a este tipo de actos.
Aquí hay responsabilidad en varios niveles: desde directivos de plantel, áreas del subsistema, la Dirección General y quienes impulsan estos programas desde el gobierno estatal.
Ya basta.
La educación no es para hacer política.
